Mark Clattemburg es un árbitro inglés que forma parte de la nómina de profesionales destacados dentro de su sector. Ha sido el encargado de dirigir algunos de los encuentros más importantes de la historia de la Premier League, UEFA Europa League, Eurocopa -pitó la final de 2016 entre Francia y Portugal- y de los Juegos Olímpicos de Londres. Pero en el balompié español se le recuerda por otro de los hitos de su carrera: la final de la Liga de Campeones de 2016.
Aquel partido, el segundo que enfrentaba a Real Madrid y Atlético por el título más importante en la esfera de clubes, se disputó en Milán, en el estadio de San Siro. Merengues y colchoneros arribaban para jugar la revancha de la final de Lisboa 2014 y confeccionaron otro combate intenso, cerrado y muy interesante. Desplegaron un fútbol aguerrido que convirtió en definitivo a cada detalle, cada error.
Sin embargo, los futbolistas que comparecieron no protagonizarían los fallos más groseros de aquella jornada. Fue Clattemburg el propietario de ese dudoso honor. Bajo su dirección permitió que subiera al marcador el tanto de Sergio Ramos, obviando un fuera de juego nítido. Y señalaría un penalti muy discutible en favor de los rojiblancos, para redondear una actuación más que discutida.
Eso sí, el británico ha exhibido honradez a posteriori. Esta semana ha abordado aquel episodio en una charla. "Cuando el balón llegó al área desde el saque de falta, yo supe que Bale la había tocado en el medio (el galés peinó la pelota), lo que facilitó que (Sergio) Ramos marcase", avanzó sobre la primera acción polémica. Que supuso el 1-0 tempranero.
"Le pregunté, gritando, al asistente, cosa que era complicado por el ruido del estadio, si sabía que había habido alguien que había tocado la pelota en el centro (refiriéndose a Bale) después del saque de falta. '¿Sabes que la han tocado? ¿Sabes que la han tocado?'. Y le veía mirando al marcador para ver la repetición. '¿Puedo reiniciar el juego? ¿Has visto el toque (de Bale)?'. Y el asistente estaba totalmente congelado", prosigue.
El trencilla asegura que "más o menos un minuto más tarde reinicié el juego porque no tenía más remedio, no teníamos ninguna tecnología entonces". "Y finalmente recuperamos la comunicación y le dije: 'Simon, ¿has visto fuera de juego o fue muy justo?'. Me dijo que los auriculares y el micrófono no habían funcionado. Y yo pensé funcionan ahora pero no hace dos segundos, cuando tomamos la decisión...", remató.
En su repaso, Clattemburg afirma que su asistente "tuvo uno de esos momentos en la vida en los que están totalmente confuso". "Cuando lo pienso ahora, es una de esas decisiones muy difíciles y me habría gustado que mi asistente lo hubiera visto", subrayó.
Asimismo, abordó la segunda acción espinosa. "Fui muy afortunado en esa final porque dos o tres minutos después del descanso se me presentó uno de esos penaltis que realmente son 50/50. (Fernando) Torres estaba claramente adelantado sobre Pepe (en fuera de juego). Muy claramente. Y hubo una falta. ¿Fue realmente falta? Es muy subjetivo", explica.
"Y lo pité (el penalti) porque eso devolvía el equilibrio, ya que el Real Madrid había tenido su oportunidad con el gol de Ramos en fuera de juego. Que el Atlético había recibido. Y ahora un penalti... Fue uno de esos escenarios perfectos del arbitraje, en el que pito el penalti, Pepe viene corriendo a decirme que no hay falta. Y le digo tampoco había sido legal el gol de Ramos, simplemente no había sido justo. Y así fue", narró.
Antoine Griezmann falló el lanzamiento. Y el árbitro celebra que ese fue un día perfecto para el arbitraje por eso: "El Atlético tuvo la oportunidad de empatar el gol en fuera de juego pero fallaron claramente. Y ahora me culparán a mi, pero no pueden porque Griezmann tuvo la oportunidad con el penalti". Y despidió la reflexión con una sonrisa. Tras admitir que dio validez a un gol ilegal y que compensó señalando una pena máxima igual de ilegal.