Cuando el arquitecto Mies Van der Rohe pronunció una de sus más emblemáticas frases “Menos es más”, estaba sembrando la semilla de un modo de hacer y pensar que a día de hoy puede ser traída a cualquier orden de la vida y no solo a los estilos del diseño y la arquitectura propiamente dichos. Lo que quizás no cayó en la cuenta el bueno de Van der Rohe es que su máxima podía ser invertida, o sea, “Más es menos”.
Quizás los tiempos actuales no den para más. Una sociedad como la nuestra tan embriagada de estupidez rayana en una locura cada vez más consentida, nos desvela como la clase gobernante amplía sus afanes recaudatorios para domesticar incluso al poder judicial. El pasado 26 de octubre el Tribunal Constitucional dictó sentencia, no olvidemos que por unanimidad, al no ajustarse a derecho el impuesto de plusvalía y anulando ciertos aspectos de éste al considerarlos inconstitucionales. Confieso que me alegró sobremanera esta sentencia por lo injusta y por silenciada durante tantos años por quienes mirando hacia otro lado se han limitado a cobrarnos de manera tan furibunda y sin remilgo alguno.
Si condeno este impuesto local de los ayuntamientos que así lo tengan establecido, es decir, prácticamente todos a excepción del municipio de Zorraperas del Campo, es por apreciar en ello el afán exprimidor de tener que pagar por algo que ha servido para toda clase de tributaciones por el simple hecho de ser propietario e incluso tener que hacerlo hasta después de muerto. Ahora bien, que esta jefatura monclovita desoiga a los mismísimos jueces y tan raudos como velociraptores hayan arreglado lo de las plusvalías para seguir cobrándonos y colmar a los ayuntamientos con esta prebenda, no solo me parece canallesco, es que además debería ser un impuesto totalmente exento, salvo para los especuladores, pues el gravamen ante una posible ganancia patrimonial ya está contemplado en el IRPF y se contribuye por ello.
De tal manera, hasta que un juez ha decidido que este impuesto es injusto todos han seguido en su hermanamiento recaudatorio practicando ese buenismo en almíbar que tan fértiles resultados les da a quienes les importamos la nada más absoluta; eso sí, son los mismos que se abrazan a las causas perdidas y luego se encaman con el Rey Midas. Y como digo, el gobierno ha actuado de inmediato, han bastado un par de días, para dar el contrapunto a la sentencia del Tribunal Constitucional y lo ha hecho la propia ministra de Hacienda, María Jesús Montero, quien sacó toda su fuerza el pasado sábado anunciando a bombo y platillo: “El lunes arreglo lo de la plusvalía, lo llevo al Consejo de Ministros, dicho y hecho". Y así ha sido porque según ella: "la fuerza del Partido Socialista sigue siendo la fuerza de nuestros pueblos y ciudades". Y sonaron los aplausos.
En la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros, la portavoz del Ejecutivo, Isabel Rodríguez, sostuvo que el nuevo impuesto diseñado por el Ejecutivo es una "muy buena noticia" tanto para los entes locales como para los ciudadanos. Para los primeros, argumentó, porque implica que "no tendrán que recortar servicios", pues tienen "garantizada la financiación". Y para los segundos, dijo, porque los ciudadanos "no tendrán que pagar impuestos cuando no les corresponde, es decir, cuando no han ganado dinero con la compraventa de su casa". -¡¡Nos ha jodío!!- , digo yo, y por eso les ha faltado tiempo para evitar la retroactividad de esta nueva normativa –vuelvo a decir yo. O sea, todos aquellos contribuyentes con derecho a devolución de lo indebidamente pagado con anterioridad se quedan con las nalgas al raso a menos que lo tuvieran reclamado. De manera que para la ocasión y con permiso de Mies Van der Rohe voy a invertir su máxima para aplicar ahora un “Más es menos”, o sea, cuánto más pagas al fisco menos te lo agradecen.
No quiero cerrar mi artículo sin hacer hincapié en algo humanamente exponencial y claro ejemplo de “más es menos” o del “dicho y hecho” de la señora ministra. Vayamos a La Palma y ese volcán que contrae y distrae. Dos meses después ¿se han solucionado por parte del gobierno los problemas de las más de 2.000 familias que se han quedado con una mano delante y otra detrás? Señora María Jesús Montero, señor Sánchez, y gobierno en general, me refiero a todas esas personas que por mordiente de la naturaleza lo sufren a diario continuando a expensas de la generosidad de colectivos y/o particulares ¿A día de hoy lo han solucionado ustedes con otro “dicho y hecho”? Como digo, dos meses después, alguien sacará pecho diciendo que han sido distribuidas cinco viviendas o tal vez quince. Son dos mil familias y dos meses después. Les recuerdo.