Opinión

El amor todo lo puede

EN LA FRONTERA

Rafael Ortega | Sábado 13 de noviembre de 2021

Esta frase que utilizamos muy frecuentemente, pero pasa sobre nosotros como un soplido, se ha hecho realidad con el accidente de tráfico que ha sido noticia al producirse a la puertas de un colegió con el trágico resultado de una niña muerta. Una noticia más del rosario de accidentes que vivimos todos los días, solo que en esta ocasión el amor ha ganado la partida a la muerte, cuando todos supimos del abrazo que dio la madre de la niña fallecida a la otra madre que accidentalmente provocó el accidente.

Un abrazo que tuvo continuidad en la emociónate carta que posteriormente hicieron pública los padres de la pequeña, en la que nos pedían a todos “oraciones por las dos familias y por María, la madre que le ha tocado, a nuestro parecer, el peor trago del accidente y una vez más le repetimos que se abandone en el Señor para darse que no tiene culpa alguna y que aunque sea incomprensible nuestro Dios lo ha permitido para sacar bienes mayores”.

Emoción a raudales y una gran lección que me ha hecho recordar otro hecho que viví muy de cerca al poco de incorporarme a la corresponsalía de Radio Nacional de España en 1976. Llevaba pocos meses en ese bendito oficio de corresponsal, cuando cerca de mi domicilio, en el barrio romano de Viigna Clara, tuvo lugar una violenta manifestación en la que participaron jóvenes comunistas y misinos, estos últimos pertenecientes al Movimiento Social Italiano de Giorgo Almirante, líder entonces de la extrema derecha italiana. Durante la manifestación hubo duros enfrentamientos entre las dos facciones con el trágico resultado de un joven comunista muerto y un misino que ingresó en el hospital con un pronóstico casi fatal. Pues bien, la madre del comunista donó el corazón de su hijo para que fuera trasplantado al misino y así salvar al joven.

Esta noticia, vivida en los llamados “años del plomo” con la Brigadas Rojas en pleno protagonismo, tuvo gran repercusión en la sociedad italiana, pero una repercusión efímera.

Espero que la lección que han dado los padres de la niña muerta en el accidente de Madrid, no sea una noticia de solo unos día, y que olvidemos la emoción para centrarnos en el amor. Porque de verdad, “el amor todo lo puede” y esa es la lección que debemos aprender y practicar.