Opinión

Los Bárbaros

Luis Racionero | Jueves 18 de septiembre de 2008
El ensayista Todorov publica en Francia “La Peur des Barbares” un ensayo donde analiza el miedo a la diversidad. Según él, y no puedo estar más de acuerdo, el debate ideológico entre derecha e izquierda está agotado, de modo que su lugar lo ha ocupado el encuentro de culturas diversas. La globalización facilita este contacto intercultural que puede resultar en un enriquecimiento mutuo si unas cultura aprenden de otras aspectos que no tienen. A mí entender ese es el don de la globalización.

Todorov, en cambio, cree que estas relaciones se viven en el mundo occidental como una amenaza: el miedo a los bárbaros. Si realmente fuera así dice muy poco en favor de la cultura occidental y le da la razón a Gandhi, cuando preguntado: “Qué opina de la civilización occidental” respondió, “eso sería una buena idea”.

Todorov parece recoger la etimología de bárbaro – los que estragan la lengua griega con el sonido foráneo de “bar-bar” – los define como aquellos que no conocen nuestra civilidad. Exacto, así es como definieron los griegos a los bárbaros. ¿Será verdad que en dos mil años no hemos avanzado en eso?. Según el ensayista búlgaro afincado en Francia, es civilizado el que reconoce la plena humanidad de los otros, bárbaro el que rehúsa reconocer a los demás, su pertenencia a la humanidad, considerándolos inferiores o infligiéndoles trato inhumano. La barbarie no es una categoría cultural, sino moral.

El ejemplo de USA tras el ataque terrorista avisa que el miedo a los bárbaros puede transformarnos en bárbaros, llevarnos a la interacción y la guerra. El maniqueísmo de considerar a los musulmanes como integristas y terroristas es absurdo, pero está ahí. De paso le envía una puya a Oriana Fallaci, que quizás matizó poco unas opiniones que están en la mente de muchos.

Las identidades no son bárbaras, las situaciones sí. Por eso frente a costumbres que aquí resultan bárbaras, como la ablación o la pena de muerte, hay que emplear la ley del país en que se está. Hay que ayudar a las minorías a conocer los códigos legales del país en que trabajan lo cual no supone imponerles la cultural local, sino sólo hacerles conocer las leyes del lugar. Si me voy al Yemen, acataré sus leyes sin necesidad de hacerme musulmán.

Me parece oportuno pensar sobre estas cuestiones que ahora ocupan el lugar que dejó vacante la otrora omnipresente teoría del marxismo, de la lucha de clases y la izquierda o la derecha.

TEMAS RELACIONADOS: