Opinión

¿Nuestra ética y moral dependen del Gobierno?

Javier Cámara | Jueves 18 de septiembre de 2008
Entendemos por objeción de conciencia el rechazo a cumplir determinadas normas jurídicas por ser contrarias a las creencias éticas o religiosas de cada persona. Aunque normalmente se han planteado ante normas médicas u obligaciones fiscales, en España, en los últimos tiempos el supuesto más destacado era el de la objeción de conciencia al servicio militar.

Superados esos tiempos de “la mili” -ni siquiera los mandos superiores podían preguntarte por tu orientación política, religiosa o sexual-, lo cierto es que, como venimos diciendo, se puede ser objetor de conciencia ante cualquier tipo de mandato que se derive del ordenamiento jurídico. En el nuestro, ahora, destaca por la disconformidad que ha creado en un amplio sector de la sociedad la Ley que obliga a impartir y recibir la asignatura de Educación para la Ciudadanía.

La ministra de Educación, Mercedes Cabrera, dijo estar plenamente convencida de que estas clases de Educación para la Ciudadanía se iban a desarrollar con normalidad porque tiene "el aval de la manera en que ha funcionado el curso pasado".

Parece que la ministra ignora no sólo las más de 45.000 objeciones a esta asignatura, sino también los cerca de 500 recursos judiciales presentados por los padres objetores y que así están reconocidos por el propio abogado general del Estado.

Y digo yo: visto el número de objeciones, ¿son pocas, son muchas?, ¿cuántas suscripciones son necesarias para que el Ejecutivo haga algo?, ¿no creen ustedes que se debería tener en cuenta la discrepancia de todas estas personas en una materia tan delicada?

Por otra parte, sin entrar a valorar la idoneidad o no de la asignatura, lo bueno o malo de estas enseñanzas, sí parece que se hace necesario algún instrumento legal que garantice que no vamos a ser adoctrinados, nosotros o los más pequeños, en materias de importante calado ético y moral conforme al criterio ideológico de un gobernante determinado.

Por esto, digo también: ¿qué pasará si cambian los dirigentes y por tanto los criterios?, ¿enseñarán otros valores?, ¿cambiarán la asignatura?, ¿nuestra ética va a depender siempre del Gobierno que tengamos?

Para terminar: ¿por qué no ha hablado nada nuestro presidente Zapatero de Educación para la Ciudadanía al jefe de Gobierno turco, Tayyip Erdogan?, ¿es que no es buena esta asignatura para su Alianza de Civilizaciones?, ¿o sólo no es buena para Turquía? Como fuere, no deja de sorprenderme la simpatía de Zapatero con el islam y el poco cariño que tiene por la Iglesia católica. Pero claro, cada uno estima y valora lo que quiere. O lo que le interesa.

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