Opinión

Esclavos y piratas

Alberto Míguez | Viernes 19 de septiembre de 2008
Hasta hace diez años el gobierno de Mauritania no proclamó el final de la esclavitud en todo su territorio. Pero los más escépticos siguen creyendo que en el fondo de este desértico país, los “harratines”, es decir, los esclavos de etnia negra siguen viviendo bajo la férula de los “hombres de a caballo y dromedario” que los siguen tratando como objetos que se compran y su venden.

La Liga Universal contra le Esclavitud con sede en Londres ha hecho lo que ha podido durante los últimos años para acabar con la esclavitud como técnica y uso en varias partes del mundo.

En el mejor de los casos los esclavos mauritanos como los malianos, nigerianos, congoleños, etc siguen sometidos y viven en las tribus nómadas de estos países pero no han desaparecido. Es difícil que algún día esto suceda.

En pleno siglo XXI no menos de veinte países de África, Asia y (¿¡) América Latina mantienen el sistema esclavista a veces oculto por trabajos innobles, explotaciones inhumanas, feroces sistemas de opresión.

Y mientras la esclavitud sigue viva aunque legalmente prohibida otro fenómeno del siglo pasado está vigente: me refiero a la piratería.

Puede decirse que en casi todos los océanos asiáticos existen hoy tribus, pandillas y partidas dedicadas al asalto de buques desarmados o que realizan labores comerciales.

Recientemente países como el Reino Unido, Francia y España han tenido que enfrentarse a esta lacra que suele ser el resultado de las fechorías de “pueblos sin Estado” ni control armado.

Es el caso de Somalia, un país que tuvo existencia real hace treinta años y después prácticamente ha desaparecido en manos de los señores de la guerra que controlan la zona interior: afars, issas, etc.

Desde estas costas convertidas en “santuarios” estas bandas de trujumanes preparan sus fechorías.

Varios buques españoles han tenido que sufrir las “razzias” de estos piratas y en algunos casos han debido pagar secuestro aunque en la mayor parte de los casos los pagos se realizaron sin que nadie lo supiera y desde luego sin saber las cantidades. Francia, que tienen una gran experiencia en operaciones de este tipo se ha visto incluso obligada a callarse y pagar si quería salvar la vida de sus marinos.

En el caso de España no se sabe sinceramente si en el último secuestro mediaron algunos miles de dólares.

Por fin los países cuyas flotas faenan por las aguas del Océano índico en busca del sabrosísimo atún rojo parecen haberse puesto de acuerdo para luchar conjuntamente contra los barcos piratas somalianos. Las islas Seychelles se han convertido en base para nuestros buques y los de otros países. Unidades de las marinas de guerra de varios países europeos apoyan en estos momentos la labor de los atuneros y buques de carga que trabajan en el Indico- Pero no hay seguridad total de que estén exentos de un ataque de estos brigantes entre otras razones porque trabajan con barcas rápidas, conocen muy bien la zona y carecen de escrúpulos cuando se trata de exigir dinero a los secuestrados.

España acaba de enviar dos unidades navales para que protejan a sus atuneros del Norte que faenan por aquellos aguas calientes pero además de los problemas puramente militares y de seguridad con que deben luchar hay otros no fáciles de arreglar porque las bandas somalíes cuentan con el apoyo de las poblaciones costeras acostumbradas a este tipo de acciones ya sea contra los buques europeos ya contra los de transporte de viajeros.

Por supuesto, razonan muchos armadores instalados en Nairobi, pese a las dificultades y al peligro evidente que corren sus buques, la cosa vale la pena y eso explica el riesgo que corren varios cientos de marineros del más variopinto origen. En el caso español de lo que se trata es de evitar como hasta ahora que los se nuestros se arriesguen en exceso y no sean rentables para los bandidos. Lo mismo sucede con los pescadores franceses.

Resulta escandaloso y sorprendente que en pleno siglo de la modernidad que este tipo de fenómenos se produzcan. Es escandaloso que haya todavía esclavos y piratas pero la realidad ha demostrado que por muchos medios que se pongan a disposición de los pesqueros, la cosa no es tan fácil como no lo es que en fondo de Mali, Níger o Mauritania haya todavía esclavos con sus ajorcas y cadenas a los pies al servicio de los señores del desierto. Fenómenos como estos demuestran que La humanidad avanza en algunos terrenos pero que en otros, los más oscuros y salvajes sigue siendo una horda de muy difícil control. Ignorarlo es una prueba de ingenuidad para uso de pánfilos e inocentes.

TEMAS RELACIONADOS: