Opinión

Vox, más decisivo que Sánchez en el éxito de la vacunación masiva

POR LIBRE

Joaquín Vila | Domingo 12 de diciembre de 2021

Por mucho que se apunte el tanto, nada tiene que ver Pedro Sánchez con el éxito de la vacunación masiva en España. Aunque suene raro, la postura que ha tomado Vox ha sido más decisiva, porque ha contribuido a silenciar los aullidos de los que todavía sostienen que las compañías farmacéuticas y los científicos de todo el mundo se han confabulado para crear un veneno que asesine a la entera población del planeta.

El presidente del Gobierno, quizás para no cargarse de trabajo, se inventó lo de la cogobernanza; así, las Autonomías se han encargado de gestionar y administrar el medicamento. El Ejecutivo se ha limitado a hacer de intermediario entre la UE, que compra las dosis, y las Comunidades. Pero frente a las proclamas antivacunas de los partidos de extrema derecha en Europa, Vox se ha limitado a callar. Y ese silencio ha sido decisivo para que en España, el 90 por ciento de la población se haya inoculado el medicamento y se haya frenado la virulencia de la pandemia.

Porque el fanatismo y el consiguiente lavado de cerebros han convencido a millones de europeos a rechazar la vacunación. Para ellos, se trata de un invento del mismísimo demonio. En Austria y Alemania, dos países que albergan potentes grupos de extrema derecha, entre el 30 y el 40 por ciento de sus ciudadanos se han negado a recibir el medicamento. No por casualidad, son las naciones que más sufren esta última ola.

Santiago Abascal, en efecto, ha tenido la prudencia de no alinearse con esas descabelladas teorías. De haberlo hecho, el debate político se habría envenenado. Porque, en pleno siglo XXI, un gran porcentaje de los ciudadanos se traga sin pestañear las consignas del líder de la tribu. En España, por suerte, todos los partidos se han mostrado favorables a la vacunación. Y por eso, nuestra nación tiene los mejores datos de todo el continente, a pesar de que la sexta ola empieza a crecer. Pero, los efectos son mucho más leves en una población masivamente inmunizada.

A pesar del silencio de Vox, resulta inaudito e inquietante, que en España un grupúsculo de paranoicos dedique 24 horas al día a saturar las redes sociales con sus delirantes y peligrosas teorías sobre los estragos de un medicamento que se ha demostrado que está salvando vidas. Afortunadamente, sin éxito alguno. Pero son capaces de propagar mentiras aberrantes como que un niño ha nacido con deformaciones porque su madre se había vacunado. La falsa noticia ha sido publicada en un desconocido y siniestro periódico digital y ha circulado por las redes sociales que controlan estos monstruos.

Y, ahora, ante el fracaso de su propaganda, los partidarios de estas siniestras teorías comienzan a dar la batalla contra la implantación del pasaporte covid. Y, de nuevo, se equivocan. Porque, en efecto, sería un atentado a la libertad individual que un Gobierno, como alguno ha hecho, obligara a la población a vacunarse. Pero los lugares públicos tienen el derecho a rechazar a los que no demuestren que se han inmunizado. De hecho, en la mayoría de países se exige el pasaporte covid para poder entrar.

Están en su derecho los ciudadanos que rechazan vacunarse. Pero se van a quedar solos y aislados. Tienen todas las papeletas para contagiarse y, lo peor, para propagar el virus entre sus familiares y amigos. Y son tan libres como paranoicos y peligrosos.