Opinión

2022 y más de lo mismo. ¿Alguien lo duda?

Y DIGO YO

Javier Cámara | Martes 28 de diciembre de 2021

Esperando de corazón que todos hayan tenido una muy feliz Navidad y deseando que así sea también durante las celebraciones de fin de año, lo cierto es que usted y yo sabemos que, tanto en lo político como en lo social, muy pocas cosas van a cambiar en 2022.

Da igual que todo el arco parlamentario se revuelva contra la reforma laboral o que se aprueben los Presupuestos Generales del Estado entre amenazas al Gobierno de ruptura del acuerdo que mantiene al PSOE y sus socios (por decir algo) de Podemos en Moncloa, al final todos los que salen habitualmente pavoneándose con frases estudiadas para ganar el titular votan tapándose la nariz lo que les diga Pedro Sánchez y su ministra de la cosa económica, que no es Nadia Calviño, sino Yolanda Díaz.

Amenazan y amenazan y vuelven a amenazar, como en el villancico de los peces y el río, con romper con el Gobierno si no hay más ayudas al catalán (y a todo en general, en Cataluña), si no se dan más pasos en la mesa de diálogo entre los dos únicos gobiernos importantes en España, si no se contenta al PNV con más autogobierno (y más dinero, por supuesto) o a Bildu con más acercamientos y beneficios para los asesinos condenados de ETA.

Pero ninguno cumple su amenaza.

El Gobierno de Pedro Sánchez se aprovecha de ellos. Me parece legítimo, políticamente hablando, aunque inmoral por el precio. Sabe perfectamente que ninguno de los “gallitos” que sermonea un día sí y otro también a todo el mundo va a reaccionar de forma acorde a su programa electoral “conocido”. Digo “conocido” porque una cosa es lo que le dicen, por ejemplo, a la ciudadanía catalana con respecto a conseguir la independencia de Cataluña y otra, como saben, muy diferente, lo que ellos, de puertas para adentro saben que pueden conseguir.

El objetivo de ERC negociando con el PSOE no es conseguir un referéndum de autodeterminación en Cataluña. Es consciente, perfectamente, de que Sánchez no puede darle ese gusto (la duda es si a Sánchez le gustaría dárselo). El fin de los republicanos de izquierda catalanes es únicamente derrotar electoralmente a JxCat o a los rivales políticos, con las siglas que aparezcan, a los que se enfrenten. Primero el poder, luego ya veremos…

Los amigos de ETA, sin embargo, sí están consiguiendo lo que se han propuesto. Pedro Sánchez debe de estar muy orgulloso. Los cientos de familias socialistas víctimas de atentados terroristas que han visto a algún ser querido morir a manos de la banda mafiosa de ultraizquierda tienen que estar muy contentas con el secretario general del partido que les representa. ¡Pero es que tienen esos votos en el Congreso tan necesarios para sacar esas leyes tan progresistas! Primero el poder, de ética y de moral ya hablamos luego si insisten…

En la calle, por otra parte, seguimos a vueltas con las pandemias y lo “omicrones”, con las restricciones y las mascarillas, con los positivos y con los negativos, y, perdónenme el atrevimiento porque sé que no todos somos iguales, con una mayoría haciendo literalmente lo que le da la gana, sin pensar en el de al lado, saltándose las más mínimas normas de sentido común y que no son más que el reflejo de las propias administraciones autonómicas en España: cada una a lo suyo.

¿Y por qué? Porque, no se lo tengo que explicar, el Gobierno de coalición que encabeza Pedro Sánchez no está para esto. Él solo pide serenidad. Si hay problemas, ¡qué los solucionen las CCAA! Si nos recuperamos, ¿dónde hay que hacerse la foto esta vez? Ya nos lo sabemos. Llevamos así cerca de dos años y el presidente no quiere ni oír hablar de una Ley de Pandemias simplemente porque se la ha propuesto el PP. España tiene esa mala suerte. Le ha tocado el Ejecutivo más ideológico y sectario de los últimos 40 años en el peor momento posible. La propaganda y la publicidad no salvan vidas.

Y digo yo: ¿Para qué sirve que Sánchez se apunte los tantos contra la pandemia sin hacer nada, para que gane otras elecciones y siga sin hacer nada? ¿Por qué ERC y Bildu insisten en que el Gobierno “vende humo” pero se lo compran? ¿Qué sentido tiene un sistema electoral que da tanto poder a los nacionalismos si no sirven para que se vea representada y beneficiada toda España?

Opino que 2022 va a ser más de lo mismo y les lanzo la pregunta por si quieren hacer alguna valoración al respecto: ¿Alguien lo duda?