Editorial

El insoportable optimismo de Pedro Sánchez

EDITORIAL

EL IMPARCIAL | Jueves 30 de diciembre de 2021

En su declaración institucional para hacer balance del año, Pedro Sánchez no ha tenido reparos en calificar de “muy buena” su gestión. El triunfalismo y el autobombo forman parte de todas las declaraciones del presidente del Gobierno. Porque si algo se tuerce, lo achaca a la crispación de la oposición. Nunca a sus socios de legislatura, que ahora amenazan con tumbar en el Congreso el exitoso acuerdo con la patronal y los sindicatos en el retoque de la reforma laboral de Rajoy. Pero a ERC y Bildu les ha pedido “empatía” después de que Yolanda Díaz apelara al “cariño”. Con gestos sentimentales pretenden convencerles. Más les vale prepararse para cumplir con la avalancha de peticiones de separatistas y proetarras si quieren sacar adelante la no derogación que han pactado.

Pero el presidente del Gobierno pasó por alto la catástrofe económica que asola a España por su nefasta gestión. Nuestra nación es el farolillo rojo de la OCDE en cuanto a recuperación de la crisis asociada a la pandemia de covid. Un reciente estudio de The Economist postraba que la economía española estaba en la cola de los 23 principales países desarrollados en cuanto a PIB, ingresos de los hogares, comportamiento de la Bolsa, inversión de capital y deuda pública.

La renta per cápita española cayó el doble que la media de la Unión Europea durante la pandemia. Si se mide la paridad de poder adquisitivo de los ciudadanos españoles con respecto de los europeos, el desplome es particularmente atroz. España ha caído casi diez puntos en la última década hasta los 84, lo que la sitúa en el decimoséptimo puesto de las economías de la Unión Europea, muy lejos de los 263 puntos registrados por Luxemburgo.

Y la situación, lejos de mejorar, empeora cada día. Los españoles despiden el año con la inflación más alta de los últimos 30 años. Los precios han subido un 6,5%, en una escalada imparable, con el precio de la luz desbocado.

Con los datos sobre la mesa, es sonrojante pensar en el voluntarismo optimista de Sánchez, que cree que puede encandilar a los votantes con frusilerías y eslóganes. El “salimos más fuertes”, el “escudo social” y otras fórmulas agotadas resultan ridículas y hurgan en la herida abierta de una nación empobrecida a causa de sus equivocadas políticas.