Editorial

La sinceridad del alcalde de Madrid

EDITORIAL

EL IMPARCIAL | Martes 04 de enero de 2022

José Luis Martínez-Almeida ha tenido la sinceridad de declarar que para poder aprobar los presupuestos del Ayuntamiento y como es habitual en las negociaciones para llegar a acuerdos con otro partido es imprescindible “hacer algunas concesiones”, en este caso, a Recupera Madrid, como el nombramiento de Almudena Grandes como hija predilecta. Por ese motivo, los políticos de izquierdas y su maquinaria mediática ha cargado contra el alcalde de Madrid por criticar a la novelista. Los que se han ensañado con Almeida, sin embargo, callan cuando Pedro Sánchez dedica millones de euros de las cuentas del Estado para “catalanizar” las redes sociales y lograr el apoyo de ERC o para acercar presos etarras al País Vasco y obtener los votos de Bildu. O cuando mira a otro lado, mientras la Generalidad incumple la ley de educación para erradicar el castellano de las aulas. Las cesiones del Gobierno para mantener el apoyo de sus siniestros socios afectan a la ley, al propio Estado de Derecho y a la dignidad de España. Las del alcalde de Madrid, sin embargo, son irrelevantes. Que Almudena Grandes sea nombrada hija predilecta no altera ni los presupuestos ni a nadie más que a los sectarios que no saben diferenciar entre la calidad de una obra literaria y la ideología de su autor.

Tampoco han valorado los portavoces de la izquierda, que el alcalde de Madrid rechazó la principal exigencia de Vox al negociar los presupuestos -desmontar Madrid Central- con el riesgo de que éstos fueran tumbados en la votación.

El éxito de José Luis Martínez Almeida como alcalde de Madrid es indiscutible. De ahí, la inquina de la izquierda con él. Ha demostrado su valentía al rechazar las imposiciones de Vox y de pactar con una formación de izquierdas. Y ha sido sincero al reconocer que tuvo que aceptar las exigencias de Recupera Madrid para sacar adelante los presupuestos. Unas exigencias que no afectan a los presupuestos y que solo ofenden a los sectarios. No, como las de Sánchez a sus siniestros socios.