Derbi sevillano en una eliminatoria a un partido. Ese es el regalo que la suerte dibujó para los octavos de final de la Copa del Rey y que este sábado tomó forma en el césped del vibrante Benito Villamarín. Pocos eventos deportivos aglutinan más ardor y pasión en el ámbito nacional. Y el duelo no defraudaría a las expectativas, con un cuerpeo exigente que se empezó a caldear cuando no se había cumplido ni el primer minuto: Nabil Fekir llegó tarde y pegó un pisotón al 'Papu' Gómez. El VAR no entendió que la acción fuera merecedora de roja y se quedó en amarilla.
Entre escaramuzas, carreras al límite y protestas al árbitro en cada falta se impondría de inicio el plan de Manuel Pellegrini. Los locales ejercieron como tal y aplicaron una furia en los lances y una presión tan alta y agresiva que borraron del campo a los sevillistas en la media hora inicial. De hecho, los visitantes no pasarían del pelotazo perenne hacia Rafa Mir y se limitaron a achicar. Aunque para ello Diego Carlos partiera la cara a Bellerín con un bloqueo que bordeó la agresión.
En torno al arco del juvenil Alfonso Pastor brotaría un frondoso fluir de llegadas. Fekir y Sergio Canales dañaron sobremanera al descoordinado eje de una delegación de Nervión que arribó, eso sí, con diez bajas -la última, justo antes del comienzo del evite, de Koundè-. Los mediapuntas amortizaron sus apoyos a la circulación de su colectivo para desequilibrar entre líneas. Generando jugadas aceleradas y verticales que sobre todo derivaron en saques de esquina y faltas laterales. Y ahí asomó la calidad del zurdo francés.
En el noveno minuto Fekir afiló un córner que Pezzela cabeceó al poste. En el rechace Gudelj salvó a los suyos al desviar una chilena de Édgar. No acabaría ahí la cosa, pues de su golpeo preciso nacieron dos testarazos fuera de tino del central canterano y un remate del propio atacante galo que no cogió portería. Y, aún más, se guardaría una pintura para más tarde. Y es que entre los minutos 35 y 39 la ciudad andaluza recibió arte de Heliópolis. Primero, 'Papu' Gómez emitió un latigazo quirúrgico, desde media distancia, que se coló pegado a la cepa del palo; y, en segundo término, Fekir anotó un gol olímpico -pagó la novatada el debutante Alfonso, que sólo había tenido que detener un cañonazo lejano de Guido Rodríguez-.
Pero la inercia festiva se chocó de plano con la violencia. Mientras que el Betis celebraba el merecido 1-1, una barra bajó de la tribuna y cayó, de lleno, en la cabeza de Joan Jordán. Sobrevino la cara fea de un derbi que ya ha dejado un buen puñado de imágenes lamentables, con las gradas de por medio, en las páginas horrendas del balompié patrio. La sinrazón apagó, de repente, tanta magia y sudor. Y el trencilla ordenó a los futbolistas abandonar la cancha, a la espera de decidir si suspendía el espectáculo. Pasada la media hora de parón se hizo oficial la suspensión definitiva. Y el telón se bajó de la peor manera.
- Ficha técnica:
1- Betis: Rui Silva; Bellerín, Pezzela, Edgar, Álex Moreno; Guido Rodríguez, William Carvallo; Canales, Fekir, Juanmi; y Borja Iglesias.
1- Sevilla: Alfonso Pastor; Montiel, Diego Carlos, Gudelj, Rekik; Joan Jordán, Rakitic; Óliver Torres, Ocampos, 'Papu' Gómez; y Rafa Mir.
Goles: 0-1, min. 35: 'Papu' Gómez; 1-1, min. 39: Fekir.
Árbitro: Ricardo de Burgos Bengoechea. Amonestó a Fekir y a Ocampos.
Incidencias: partido correspondiente a los octavos de final de la Copa del Rey, disputado en el estadio Benito Villamarín. En el minuto 40 un aficionado lanzó un objeto que golpeó la cabeza de Juan Jordán, capitán sevillista, y el colegiado ordenó parar todo y suspender el encuentro.