Isabel San Sebastián ha reunido este lunes en torno a su último trabajo literario, “Astur”, a personalidades de la política, la cultura, el periodismo y el espectáculo. La periodista regresa a la novela con una historia de leyenda y épica, ambientada en el siglo VIII, en la que destaca la importancia del legado histórico para entender cómo funcionan hoy las cosas. “Disfruto con la época que retrato porque desvela cómo la España de entonces comenzó una búsqueda de sí misma hasta lograr lo que somos hoy, aunque algunos no lo sientan así”, admite la autora.
San Sebastián, muy conocida por su labor periodística y su buen talante, contó con la presencia de autoridades como la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, y colegas de partido de ésta, como Esteban González Pons, Jaime Mayor Oreja y Manuel Pizarro. Sus compañeros de profesión tampoco faltaron a la cita. Cristina López Schlichting, María Eugenia Yagüe o Curri Valenzuela, entre otras caras, acudieron a arroparla.
Pero quienes acompañaron de cerca a la autora fueron el actor Arturo Fernández y el académico y presidente de EL IMPARCIAL, Luis María Anson, que tuvieron palabras de elogio a San Sebastián. “Isabel ha escrito una obra magistral en la que relata bellamente la historia de nuestros pueblos”, dijo Fernández, a quien siguió Luis María Anson, quien afirmó que la obra de San Sebastián es una novela “extraordinariamente imaginativa con un armazón literario de primer orden”. El académico matizó que la autora es “una gran periodista, de las intelectuales más cabales del mundo literario”.
María Zurita, Gustavo de Arístegui, Esteban González Pons y Jaime Mayor Oreja
Ficción muy cercanaIsabel, que admite sincera que “la literatura de ficción es un asunto que merece un respeto reverencial”, desmiente en las más de 400 páginas de “Astur” una idea bien extendida, la de que “no es verdad que la herencia islámica debe entenderse como la civilizadora de aquella época porque durante la Alta Edad Media había cultura, infraestructuras y una administración que recuerda a la actual”, afirma.
Es precisamente su cruzada por vivir en una España plural y fiel a las raíces cristianas lo que lleva a la escritora a ser tajante con la cuestión de la memoria histórica. “Aunque algunos están empeñados en reescribir el pasado, prefiero ser fiel a la Historia para poder hablar de una nación española, aunque dude por cuánto tiempo”. Más allá de su pasión por la literatura, curiosamente su comentario más duro fue contra su profesión, el periodismo español, al que calificó de “piscina de tiburones”.