Los Lunes de El Imparcial

John Boyne: Las furias invisibles del corazón

Novela

Domingo 30 de enero de 2022

Traducción de Eduardo Hojman. Salamandra. Barcelona, 2021. 668 páginas. 23 €. Libro electrónico: 9,99 €.

Por Aránzazu Miró



Tras su exitoso El niño con el pijama de rayas, el irlandés John Boyne ha publicado muchas y buenas novelas, incluidas las anteriores a esa narración para jóvenes que en realidad devoramos todos con fruición, independientemente de nuestra edad. Es indudable que un triunfo tan sonado como el que obtuvo le marcó como escritor, pero creo que todavía nos marcó más a sus lectores.

Porque el gran logro de esa obra fue su emoción contenida y concentrada, sin necesidad de explicar tantas y tantas cosas que después, en sus novelas para adultos, sí considera necesario desplegar. No cabe duda que Boyne es un gran narrador, además de un excelente cronista de la realidad, que en sus novelas pretende visibilizar y sobre todo, rememorar. El Holocausto, que no deja de salir en todas, la Segunda Guerra Mundial y la evolución del siglo XX en Europa son el trasfondo y, en realidad, el contexto sobre el que fabula con personajes absolutamente creíbles.

Irlanda, su país de origen, tenía escasa representación en su obra. En esta novela, en que aparece por segunda vez, asume el protagonismo. Es la tierra donde sucede todo, y desde donde recorreremos casi un siglo de evolución (parece que pasaran más de los setenta años que transcurren de inicio a fin), que confrontará con escenarios como Holanda o Estados Unidos. El tema es la evolución de la sociedad y de la familia, desde aquella dogmática cerrazón amparada por la imposición de la Iglesia, centrada por supuesto en el controvertido tema de la homosexualidad y su visibilidad.

Porque esta novela es autobiográfica. No en cuanto a la historia ficcionada, pero sí en el contexto y progreso evolutivo. Lo explica por extenso en la “Nota del autor” final. Porque es una novela en la que Boyne luce sus dotes de narrador y de gran escritor de diálogos, pero en la que también muestra sus ganas de escribir, que le desbordan impidiéndole parar. Su novela, que necesitaría un índice, ya que sus capítulos transitan por períodos cronológicos y diferentes ubicaciones que estaría bien poder abordar, se demora en la escritura que quiere ir más allá para cerrar la trayectoria de todos y cada uno de los personajes, que se han venido encadenando desde el principio.

Es cierto que transita de forma muy bien narrada por el conflicto social de un largo siglo XX que parte en la Irlanda dogmática y cerrada a donde volverá para concluir la historia, pero también es cierto que pasan demasiadas cosas. Es decir, al grupo de personajes que acaba conformando una única familia le afectan todas las desgracias: el rechazo por ser madre soltera, la cárcel por fraude fiscal, la violencia del IRA, los campos de concentración nazis, y por supuesto todas las formas posibles de rechazo y de violencia hacia la persona homosexual, hasta llegar a la muerte por sida o por ataques directos.

La novela fluye y se lee muy bien, pero resulta desmesurada en la necesidad de enlazar las trayectorias (y tragedias) de todos los personajes y de alargar sus historias hasta conseguir finales para todos, en un epílogo que ya resulta excesivo, cuando la novela podía quedar clausurada bastante antes.

Boyne escribe historias sociales con trasfondo histórico que tienen un poco de folletín y de lectura rápida, pero que, al llegar al desenlace, dejan un buen recuerdo, por la gracia narrativa y la magnífica capacidad reflexiva del autor, especialmente comprometido con la causa, en esta novela que comentamos.