Opinión

Agua, sol y guerra en Sebastopol

TRIBUNA

Raúl Mayoral | Domingo 30 de enero de 2022

Estos eran los tres factores que debían concurrir para que el cereal de Castilla tuviera una venta provechosa en los mercados extranjeros. En 1853, la lejana guerra de Crimea obligó a cerrar los puertos de Odesa y Sebastopol, la salida de Rusia al Mar Negro y, por ende, a las rutas comerciales. Ello unido a unas óptimas condiciones climatológicas en Castilla, propició que el trigo castellano fuera fuertemente demandado y bien pagado para colmar las necesidades de alimentación de buena parte de los ejércitos contendientes y de otros muchos ciudadanos europeos afectados indirectamente por el conflicto. Allá por el período de entreguerras, se dijo de Ucrania que era el granero de Europa. Lo supo bien Stalin, que ante la resistencia de los propietarios agrícolas de aquél país (kulaks), a someterse a la tiranía comunista, ordenó requisar todo el grano que hubiera en las granjas y almacenes familiares extendiendo entre la población ucraniana una terrorífica hambruna conocida como Holodomor. Un verdadero genocidio. Con las mismas trazas que está haciendo Maduro en Venezuela.

De nuevo vuelve el autoritarismo ruso, rebajado de comunismo con Putin, pero igualmente implacable, a pretender dominar Ucrania, prohibiéndola formar parte de la OTAN. Cuando el derribo del muro parecía haber devuelto la libertad a toda Europa, emergen sus enemigos. Esto es más viejo que Matusalem. Y además resulta de lo más natural. Cuando en una manada de reses bravas los machos huelen la debilidad del “jefe”, empieza toda una serie de escaramuzas para desafiar su autoridad por parte de los aspirantes. De los polvos del repliegue americano y su huida de Afganistán, vienen estos barros ucranianos. Todos los sátrapas aplican el mismo método de coacción. ¿Se acuerdan de aquel charlatán de cervecería alemán que ante la debilidad de las potencias democráticas se zampó el Sarre, Austria, Checoslovaquia, hasta que hubo que pararlo, no ya con diplomacia sino con las armas, en Polonia?

Cierto que ahora Rusia no quiere grano, sino que tiene gas. Además cuenta con dos importante aliados que, en caso de sanciones y bloqueos económicos, pueden proporcionarle los recursos que necesita: China (tecnología), e Irán (armamento). Moscú, Beijing e Irán comparten en común su antiamericanismo y desean expulsar a EEUU como actor en Europa, Oriente Medio y el Océano Indico. Biden debiera manejar con pericia las dos tradiciones diplomáticas de EE.UU: la cruzada y el pacto. O como dicen en Castilla, el palo y la zanahoria. Esperemos que América y Europa fortalezcan el vínculo transatlántico y sepan estar a la altura haciendo frente a regímenes autoritarios e iliberales. Y que el ramalazo de prusianismo protagonizado por el ya dimitido jefe de la Armada alemana, al sugerir dar a Putin la franja de terreno ucraniano que pide, solo quede en un susto y Alemania siga siendo Alemania.