El Ejecutivo reacciona a la acusación de los populares de que Batet “podría estar prevaricando”.
Continúa la bronca política provocada por la convalidación de la reforma laboral de Gobierno por tan solo un voto de diferencia que, además, le viene de la equivocación de un diputado del PP. Para abundar en la polémica, el PSOE, lejos de intentar averiguar si es jurídicamente legal dar por bueno un voto que el propio parlamentario avisó con tiempo suficiente que no representaba su voluntad, desvía la atención y, además de anunciar el fin de la mascarilla en espacios exteriores, ha puesto el foco en acusar al partido de Pablo Casado de comprar los votos de UPN.
De esta forma, mientras en el PP, su presidente ha anunciado que recurrirá la votación de la reforma laboral, aprobada por un "error informático" que la presidenta del Congreso, Meritxell Batet, se negó a subsanar y de la que ha apuntado la posibilidad de que “pueda estar prevaricando” por aceptar el "pucherazo"; o el portavoz de Ciudadanos, Edmundo Bal, pide que se aclare lo que pasó con "el voto que está en discusión con criterios jurídicos y no políticos", o la portavoz adjunta de Vox en el Congreso, Macarena Olona, anuncia que recurrirán ante la Mesa de la Cámara y que están dispuestos a llegar al Tribunal Constitucional porque también ven un "pucherazo", la vicesecretaria general del PSOE, Adriana Lastra, ha acusado al PP de "comprar" el voto de los dos diputados de UPN que votaron en contra del criterio de la dirección de su formación..
El partido que sostiene a parte del Gobierno no parece muy interesado en intentar saber qué es lo que ha pasado y si la reforma laboral puede ser anulada y sí en acusar de “transfuguismo" a los parlamentarios de Unión del Pueblo Navarro: "Aquí ha habido un caso de transfuguismo político, de compra de voluntades por parte del PP y lo único que nos queda por averiguar es el precio que ha pagado el PP". Lastra ha incidido en la grave acusación: "Hubo una estrategia perfectamente planificada por parte de la derecha de la Cámara para comprar esas voluntades y después para que el PSOE o el Gobierno de coalición no lo supiéramos y no tuviéramos capacidad de reaccionar". Ha acusado a los populares de “sobreactuar” y se ha mofado de lo ocurrido apuntando que "el PP tiene que enseñar a sus diputados a votar telemáticamente".
Pero no ha sido la única que ha desviado la atención de lo ocurrido este jueves en el Congreso. El ministro de la Presidencia, Félix Bolaños, ha acusado también al líder del PP de utilizar "todo tipo de artes" para tumbar la reforma laboral convalidada gracias a un diputado popular. Se pregunta si realmente se equivocó: “Este señor se equivoca tres veces en las votaciones de ayer que fueron una docena. O igual no se equivocó". Igualmente, ha criticado la acción de los dos diputados de UPN, Sergio Sayas y Carlos García Adanero, y considera que su voto en contra de la dirección del partido es un caso de transfuguismo "de libro".
El líder del PP ha exigido a la Mesa del Congreso que "reconsidere" la convalidación de la reforma laboral por ser un "pucherazo", ya que la presidenta del Congreso conocía el "error del sistema" pero continuó con la votación, y ha considerado que esta “podría estar prevaricando” y “tendría consecuencias jurídicas para ella” si no corrige de inmediato este “atropello democrático”. Pablo Casado ha advertido que su partido acudirá en amparo al TC “para que no se pisoteen los derechos de representación política en España”.
Señala que la presidenta del Congreso conocía de antemano lo sucedido con la votación telemática y no quiso reunir a la Mesa, cuando el reglamento así lo dispone, saltándose la voluntad del Parlamento. “No se puede contravenir la voluntad de un diputado para aprobar por la puerta de atrás un decretazo”, recalca para denunciar los continuos engaños de Sánchez, que también los comete con la voluntad soberana del pueblo español: “Lo que ayer vimos en el Parlamento es un atropello a los derechos de los representantes políticos”.
Casado ha sido claro: “Es muy grave que después de una subasta y zoco de apoyos parlamentarios Sánchez haya visto que sigue dependiendo de los radicales de Bildu y de ERC, porque ya no hay geometría variable que aguante este Gobierno de tramposos”.
También ha sido muy claro el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, que ha arremetido contra el Gobierno, que ha calificado de “enfermo”, por la “manipulación democrática” que supone aprobar una reforma laboral por “un error”. Ha insistido en que “lo único que tiene un diputado es el derecho a votar y si ese derecho se ejerce por un error humano o informático y no se le deja rectificar eso es una manipulación de la democracia”.
Además, Feijóo ha remarcado que “lo que no es admisible” es “que el presidente del Gobierno saque pecho y los ministros se abracen entre sí porque hay un diputado de la oposición que ha cometido un error en el voto telemático… Estamos jugando con la democracia… No es normal, no es razonable, no es proporcional. No puede haber una nueva legislación en España basada en un error”.
En Cs, Bal ha señalado que tendrá que haber una auditoria sobre el funcionamiento de la máquina que emite el voto y considera que es "importante" que la Mesa discuta sobre lo sucedido "para aclarar las graves acusaciones" que se han lanzado socialistas y populares, y se asesore jurídicamente con los letrados de la Cámara y "si hubiera una resolución, mejor que mejor".
Por cierto, el portavoz de Ciudadanos también se ha referido al anuncio del Gobierno del fin del uso de la mascarilla en exteriores. Lo ve “sorprendente” toda vez que el pasado martes "forzó la convalidación del decreto ley que la mantenía y lo hizo a través del chantaje, al meter también el complemento de la paga de pensiones en medio de una campaña electoral".