Festival de cine de San Sebastián
Martes 23 de septiembre de 2008
"Acepté participar en esta película porque creo en Jaime Rosales y porque era necesario dar la cara ante la tragedia que estamos viviendo en Euskal Herria", ha explicado hoy Arretxe a Efe, quien da vida en ella a un terrorista y que considera que tenía cosas que decir en el personaje, "darle normalidad, pequeñez. Era importante no mostrar a un psicópata y tampoco a un héroe".
Jaime Rosales recorre en esta cinta, sin diálogos y con un punto de vista "voyeur" que le ha permitido rodar con un teleobjetivo, la vida cotidiana de un hombre que resulta ser el asesino de los guardias civiles Raúl Centeno y Fernando Trapero, tiroteados el pasado 1 de diciembre en Capbreton (Francia). Arretxe prefirió no comentar a nadie su labor como actor protagonista en este proyecto, ya que "hacía falta concentración y consultar con otros iba a dispersar la decisión que estaba tomada. Además, sabía que había acertado dando el sí a Jaime", explica.
La película rechaza la división extremista "a favor" o "en contra"
En 1985, cuando el escenógrafo contaba con 21 años de edad, fue acusado de pertenecer a la banda terrorista ETA: "Viví una experiencia traumática que quizá me haya cambiado más de lo que pienso, aunque he intentado que no generara musgo en el corazón", apunta. Con esta película se intenta proponer un diálogo. "Se tiende a dividir de una forma perversa las cosas en dos polos extremos, obligándote a estar de un lado o del otro de la barricada, cuando hay gente que quiere estar en la barricada".
El origen del problema reside para Arretxe en que "nos identificamos a partir de la negación del opuesto, cuando en realidad puede que el otro sea muy parecido a nosotros. Hay que encontrar los puntos en común y empezar a hablar sin soberbia, que es el peor pecado en este país", asegura el actor debutante. 'Tiro en la cabeza' es una película pequeña, hecha desde la humildad y con la intención de hacer pensar al espectador, hacer que hable, lo que es importante que suceda", espera Arretxe, aun siendo consciente de que "es difícil cambiar las cosas desde una película, aunque sí se puede cambiar a la gente".
TEMAS RELACIONADOS: