Opinión

Dolor y vergüenza

En la FRONTERA

Rafael Ortega | Domingo 06 de febrero de 2022

Sí, yo también siento “dolor y vergüenza”, como ha expresado el arzobispo de Burgos, Mario Iceta, ante los casos de abusos por parte de miembros de la Iglesia. No me vale aunque sea solo un 0,2 por ciento de los miembros de la sagrada institución los que han cometido tan graves pecados, y que se haya orquestado una gran campaña mediática para desacreditar a la Iglesia.

No me vale, aunque también haya que investigar a los cometidos en el seno de la familia o entornos sociales dependientes de la administración.

No me vale, no, y yo comparto las declaraciones del arzobispo de Valladolid, cardenal Blázquez que ha manifestado: ”tengo la impresión de que todos hemos llegado tarde, también la Iglesia, y las familias y la sociedad y la opinión pública”.

Estoy seguro que el Papa, que ya lo ha hecho a nivel general, ha expresado su malestar a los obispos españoles que han realizado la visita “ad limina”, durante las últimas semanas en cuatro tandas. Estos abusos, cometidos por miembros de la Iglesia hace años, fueron pecados gravísimos que se ocultaron y que los responsables actuales de la Conferencia Episcopal Español desean subsanar, porque como ha dicho también Mario Iceta : “Queremos aplicar todos los medios a nuestro alcance para realizar con rigor y profundidad la investigación de cada caso y ponerlos a disposición de la justicia para que realice su labor. Queremos restituir la justicia lesionada a las víctimas y por eso manifestamos nuestra plena disponibilidad de colaboración con las instancias policiales y judiciales”.

Algunos o muchos miembros del populismo barato están frotándose las manos y aplauden la campaña lanzada por medios afines, mientras otros anclados en el rigorismo, es decir en el exceso de severidad, especialmente en cuestiones morales o legales, y afines a cierta ultraderecha que apoyan en estos momentos asociaciones y movimientos que no responden a sus bases fundacionales, buscan banales excusas bajo el pretexto de “campañas orquestadas”.

No, estimados lectores. “Dolor y vergüenza”.