Varios periódicos digitales subrayan la actitud de Dolores Delgado, socialista y fiscal general del Estado; y de Enriqueta Chicano, socialista y presidenta del Tribunal de Cuentas. Ambas activistas del sanchismo han puesto en marcha, qué casualidad, una denuncia contra Alfonso Fernández Mañueco por ocultar supuestamente las donaciones que recibió y cuyo destino era pagar cuotas de afiliados durante las primarias del Partido Popular. De ser cierto, eso ocurrió en el año 2017. Y se ha hecho público justo unos días antes de las elecciones autonómicas en Castilla y León.
Pedro Sánchez teme que una victoria aplastante del PP le deje en pernetas y ha puesto en marcha todos los resortes del poder monclovita para empequeñecer la victoria de Mañueco, para cuestionarle y fragilizarle.
Que la Fiscalía presente una denuncia ante le Tribunal de Cuentas sin que la instrucción finalice, es una anomalía sin otra explicación que intervenir en la situación política e influir en la opinión pública contra Fernández Mañueco.
Aparte de la contribución de Tezanos que se esfuerza desde el CIS para generar un mal ambiente al PP, expertos tecnológicos del partido de Casado y Mañueco estudian las posibles trampas que podrían introducirse en el cómputo de los votos, sobre todo en los arbitrados por correo. Se teme una adulteración que modificaría de fondo el resultado electoral y que algunos no descartan, dada la desfachatez con el que sanchismo deteriora las instituciones democráticas.
Está claro, en todo caso, que Pedro Sánchez parece dispuesto a hacer lo que sea necesario para que la eventual victoria de Casado y Mañueco no le aplaste en su refugio monclovita.