Opinión

La esfera (de influencia) y el espacio (de vecindad)

TRIBUNA

Juan Carlos Barros | Martes 08 de febrero de 2022

No es un concepto fácil de agarrar. No es la zona, ni es el protectorado, tampoco una colonia, se ve pero no se puede tocar, es como la bóveda celestial y plantea en Europa una cuestión primordial ¿Es la esfera (de influencia) actual?

El Consejo de la Unión Europea se ha reunido y ha dicho que la seguridad no es que sea invisible sino que es indivisible. Cualquier desafío, han dicho en la reunión de la organización, nos afecta tanto a los miembros como a la Unión, de modo tal que, según ellos, la noción de “esfera de influencia” en el siglo XXI no tiene lugar.

Mientras tanto en Finlandia, que por su parte es una parte, ha dicho su presidente que la Unión Europea no es una verdadera unión, dado que tendría que haber tenido una reacción clara y más rápida porque las exigencias de Rusia acerca de la no ampliación de la OTAN al este de Europa están dirigidas, de facto, a la Unión.

Pero, analicemos la cuestión: la noción de “esfera de influencia” es en su origen colonial y posee naturaleza jurídica, aparte de su utilización informal, mal porque así nunca habrá un entendimiento cabal. Y siendo así logró ser plasmada en acuerdos, de lo cual tenemos un ejemplo destacado en el articulado del tratado de Zanzíbar entre la Gran Bretaña y Alemania, cuyo apartado VII decía que:

“Los dos poderes se comprometen a que ninguno interferirá en cualquier esfera de influencia asignada al otro por los artículos I a IV. Un poder no hará en la esfera del otro adquisiciones, concluirá tratados, aceptará derechos soberanos o protectorados ni dificultará la extensión de la influencia del otro. Se entiende que ninguna empresa ni individuo sujeto a uno de los poderes podrá ejercer derechos soberanos en una esfera asignada al otro excepto con su consentimiento.”

En la Conferencia de Berlín se llevó a cabo el denominado “reparto” de África, descrito en inglés como “scramble” - a los huevos revueltos se les llama “scrambled eggs” - donde la “esfera de influencia” quedó configurada como alternativa a la soberanía, en cuyo artículo VI se decía:

Todas las potencias que ejercen derechos de soberanía o influencia en los territorios antes mencionados se comprometen a velar por la preservación de las tribus nativas para atender a la mejora de las condiciones de su moral y bienestar material (..)”

Ahora bien, una esfera en geometría está formada por un conjunto de puntos equidistantes al centro y, para igual volumen, esta figura representa la menor superficie externa que existe, de ahí su omnipresencia, menos al parecer en la Unión Europea.

Pero ¡Atención con la Unión! porque carente de “esfera de influencia”, tiene en su sustitución el “espacio de vecindad”, que es tridimensional como la esfera, de manera tal que la organización practica una política que, además, es de derecho, dado que está incluida en el Tratado, en cuyo artículo octavo dice que:

La Unión desarrollará con los países vecinos relaciones preferentes con el objetivo de establecer un espacio de prosperidad y de buena vecindad basado en los valores de la Unión y caracterizado por unas relaciones estrechas y pacíficas fundadas en la cooperación.”

La esfera celestial medieval estaba formada por éter, lo que servía para explicar el movimiento de la luz. El éter estaba en todos lados, en la esfera y en el espacio, sin embargo, como no se ha hallado evidencia científica de su existencia, se ha interpretado que no hay nada encima, a los lados ni debajo nuestro, que estamos, como quien dice, en el aire flotando.