El prestigioso semanario británico ‘The Economist’ ha degradado la calidad de la democracia española, al rebajarla de “democracia plena” a “democracia deficiente”.
El índice de calidad democrática se elabora cada año y evalúa a los diferentes estados según parámetros democráticos. Con esta calificación de “democracia deficiente”, España se une al club de países como Francia, Estados Unidos, Israel o Sudáfrica.
El descenso de España se debe principalmente, a juicio de "The Economist", a la división política para la renovación del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), el órgano de gobierno de los jueces, cuyo mandato expiró en 2018 y que sigue ejerciendo de manera provisional.
También cita el informe los desafíos para la gobernanza del país que implican la "creciente fragmentación política", la "sucesión de escándalos de corrupción" y "el nacionalismo regional al alza en Cataluña".
En primera posición, en la categoría de democracias de mayor calidad están Suecia, Luxemburgo y el Reino Unido, Costa Rica, Uruguay, Corea del Sur, Japón y Mauricio.
Entre los "regímenes autoritarios", la publicación británica sitúa a Nicaragua, Cuba, Venezuela, Argelia, Egipto, Rusia, Ruanda, Vietnam y China.
En la parte más baja de la lista, con la peor clasificación, está Afganistán, gobernado desde hace seis meses por los talibanes.
El ranking, elaborado por EIU, evalúa a 167 países y un año más registra un retroceso en la calidad democrática generalizado, a causa de la pandemia. Las restricciones asociadas a la covid fueron la principal razón para las restricciones en la libertad democrática.
Más de una tercera parte de la población mundial vive bajo regímenes autoritarios, denuncia la publicación británica, y sólo un 6,4% lo hace en una democracia plena.