Encuentro entre líder y aspirante a Champions. El vistante que más golea contra el local más anotador. Real Madrid y Villarreal entregron un duelo lleno de alternativas y diversión que sin embargo concluyó con 0-0. La última de las sorpresas de un partido llena de ellas.
La primera, en los onces titulares. Ancelotti sigue buscando la alquimia que le permita suplir a Benzema con garantías. En San Mamés, experimentó con Isco como falso nueve. Este sábado, como delantero centro, el turno fue para el regreso a la titularidad 170 días después de Gareth Bale. Como adenda, Valverde daba descanso a Modric en la medular.
Emery, por su parte, se econtró con las molestias a última hora de Capoue, por lo que Iborra, y el flamante refuerzo de invierno, Lo Celso, entraban como novedades en el once.
Con el juego en marcha, una larga primera posesión del Real Madrid se aventuró como espejismo tras los primeros minutos. El Villarreal era el que llevaba la iniciativa frente a un Real Madrid contemplativo en exceso.
Con tiempo y espacio, no tardaron los de Emery en encontrar el punto débil: la banda de Marcelo. Chukwueze se convirtió en la pesadilla del brasileño. Todos los duelos eran ganados por el nigeriano, que pecó de falta de inspiración en el último gesto para acabar de transformar su peligro en ocasiones reales. Aún así, forzaba las ayudas de un Vinicius que debía retrasar su posición para poder ayudar a su compañero.
La perla brasileña se erigía como faro de los blancos. El punto al que todas las miradas se dirigían a la hora de montar el ataque. Precisamente, el brasileño abrió la hoja de polémicas al cuarto de hora. En busca de una cesión de Albiol a Rulli, el central sacó el brazo y derribó al 21. No árbitro ni VAR consideraron lo que podría haber sido un penalti surrealista.
Polémica al margen, el Villarreal ahogaba al Madrid en su propio campo. Una combinación excelsa terminó con un chut de Danjouma al poste en segunda instancia, depués de que a la primera Alaba taponara el primer disparo a bocajarro desde el punto de penalti.
La desesperación blanca se hizo patente poco después. Carvajal perdió el oremus y mandó un pelotazo injustificado hacia la cara de Lo Celso, que se encontraba en el suelo. Tampoco fue considerada la acción por el cuerpo arbitral, que terminó de cubrise de gloria cuando un pisotón de Asensio al tobillo de Iborra quedó en amarilla.
En cuanto al juego, sólo existía un equipo y ese era el Villarreal. Ya en el 38, Courtois hizo aparación para salvar un tiro franco de Alberto Moreno. El Madrid no era capaz de salir desde su campo ni controlar la pelota.
A falta de elaboración, un envío largo de Casemiro a la espalda de la defensa para la velocidad de Bale estuvo a punto de alterar el status quo. Pero Rulli acudió raudo al encuentro con el galés y desvió el toque de Bale. Si la primera jugada fue un espejismo, esta último hizo de advertencia de lo que estaba por venir.
El paso por vesturios no trajo consigo relevos en el campo. Mismos jugadores que en los primeros cuarenta y cinco minutos, sí. Pero el partido cambió por completo tras las charla de Carlo Ancelotti.
Reaccionó el Real Madrid, que ahora acogía la pelota con paciencia y la iba moviendo de lado a lado, sin prisa. Ya fuera para buscar a Vinicius a izquierda como a Asensio en derecha, muy activo y efectivo de nuevo el balear.
Si antes el monólogo estaba teñoido de amarillo, ahora era de blanco. En el minuto 56, Bale volvió a forzar una intervención de Rulli que desvió lo justo su tiro para ir hacia el larguero. Dos minutos después, el argentino se lucía de nuevo para desviar un tiro de primeras de Vinicius llegando ante la asistencia golosa de Valverde.
Como San Pedro con Jesús antes del canto del gallo, Rulli negó por tercera vez el tanto de Bale. Asistencia de Vinicius y remate de lujo del galés con el exterior hacia el palo largo. Pero el portero guardó el 0-0 como un muro inquebrantable.
Emery movía su banquillo en busca soluciones. Trigueros y Dia entraban en lugar de Iborra y Danjouma para dar consistencia a un centro del campo perdido. El delantero encaraba vestuarios tras ser anulado por un MIlitao imperial.
Ancelotti hizo lo propio poco después, con Jovic por Bale. La pérdida del galés y otra dupla de cambios de Emery con la entrada de Pino y Estupiñán acabaron por ralentizar el acoso del Real Madrid.
Con el PSG en el horizonte, pero el triunfo ante el Villarreal a una ocasión de distancia, Ancelotti optó por seguir con los cambios: Modric, Hazard y Rodrygo. Pero el muro amarillo resistía impasible. Sin aliento, el Madrid pareció encontrar un resquicio, ya en el minuto 92. Jovic elevó una vaselina sobre Rulli, al que superó, pero se encontró con el larguero. Nacho, que cazó el rechazo, se topó por su parte con Aurier bajo palos. El 0-0 quedaba resuelto para el acta.
Ficha técnica:
0 - Villarreal: Rulli, Foyth, Albiol, Pau Torres, Pedraza (Estupiñçan, m.73), Lo Celso (Aurier, m.87), Iborra (Trigueros, m.67), Parejo, Alberto Moreno, Chukwueze (Yeremi, m.73) y Danjuma (Dia, m.67).
0 - Real Madrid: Courtois, Carvajal, Militao, Alaba, Marcelo (Nacho, m.82), Casemiro, Kroos, Valverde (Modric, m.78), Asensio (Rodrygo, 78), Bale (Jovic, m.73) y Vinicius (Hazard, m.82).
Árbitro: Sánchez Martínez (comité murciano). Amonestó por el Villarreal Foyth (m.23) y Albiol (m.52) y por el Real Madrid a Militao (m.23), Asensio (m.29), Bale (m.45) y Casemiro (m.88)
Incidencias: partido correspondiente a la vigésimo cuarta jornada del campeonato de Liga disputado en La cerámica ante 17.894 espectadores. En los prolegómenos del encuentro se rindió homenaje al jugador local Boulayé Dia, campeón de la Copa de África con la selección de Senegal.