Traducción de Mauricio Bach. Anagrama. Barcelona 2021. 352 páginas. 19,90 €. Libro electrónico: 13,99 €.
Por Federico Aguilar
Nick Hornby (Maidenhead, 1957) es uno de los escritores actuales más destacados y no solo en su país, Reino Unido. Autor de novelas como Fiebre en las gradas, Un gran chico y Cómo ser buenos, entre otras, quizá la más resonante es Alta fidelidad, llevada al cine, aunque no ha sido la única, en una película dirigida por Stephen Frears.
El propio Hornby no es ajeno al celuloide, pues viene desarrollando un notable trabajo como guionista, algo que se aprecia, para bien, en su novelística donde sobresale la profusión de diálogos convincentes, bien construidos, ligeros, y con un lenguaje muy acorde con las características del personaje, lo que parece fácil pero en absoluto lo es. Precisamente magníficos diálogos surcan su última novela publicada en España, Alguien como tú, una historia ambientada en el momento del referéndum del Brexit, del que no dejan de explicarse los argumentos de uno y otro lado, pero finalmente parece claro por donde se inclina la balanza, al decir su protagonista que el Brexit es un “cóctel de mentiras, miedo, estupidez y racismo”.
Pero no es la política el eje de la novela. Estamos básicamente ante una historia de amor, pero no de un edulcorado amor romántico ni tampoco atormentado, trágico o conflictivo, aunque no deje de encerrar dificultades. Y no podía ser de otra forma dados sus protagonistas. Ella es Lucy, una cuarentona separada de un marido adicto al alcohol y sin desdeñar otras sustancias, que está en un tratamiento de desintoxicación. Tiene dos hijos, de diez y ocho años, a su cargo y es profesora de Literatura y jefa de departamento en un colegio público con alumnado multiétnico. En beneficio de sus hijos, intenta llevarse bien con su exmarido, aunque el perdón resulta complicado: “Paul se había gastado todo el dinero que tenían. Paul había arruinado demasiados cumpleaños. Paul la había llamado puta y zorra demasiadas veces. Paul le había dado un puñetazo a un repartidor de Deliveroo y traído cocaína y a camellos a la casa en la que vivían sus hijos”.
Él es Joseph, un veinteañero negro, hijo de un matrimonio fallido, que tiene la ilusión de ser disc-jockey, pero necesita múltiples empleos para sobrevivir: entrenador de fútbol juvenil, canguro, dependiente de una carnicería... Es en este último cometido donde conoce a Lucy, clienta del establecimiento, y que un día le contrata para que cuide a sus hijos mientras ella acude a una cita, una cita a ciegas, que da pie a uno de los momentos más hilarantes de la novela, en la que el humor, inteligente y sin estridencias, es una de sus mejores bazas.
Y junto a sus protagonistas, una serie de logrados secundarios, como esa amiga de Lucy obsesionada con el sexo, aunque solo en su fantasía, o la compañera de Joseph en la carnicería.... Todos pueblan una historia deliciosa, vitalista con personas que, en realidad, “están en un punto intermedio”, no son ni felices ni infelices, “como la mayoría de la gente”.