Polémica por un posible acuerdo de Gobierno entre PP y Vox en Castilla y León, con los dos principales partidos, PP y PSOE, reprochándose mutuamente los pactos alcanzados para permitir legislaturas.
Desde el PP recuerdan que Sánchez gobierna gracias al apoyo de "terroristas e independentistas", por lo que en Génova no se ve creíble el ofrecimiento de Pedro Sánchez de posibilitar con la abstención del PSOE un Gobierno de Alfonso Fernández Mañueco en Castilla y León si los populares rompen con Vox y en el partido de Pablo Casado consideran que el presidente del Gobierno busca ponerse la "careta de moderado" porque no deja de perder elecciones.
Esta oferta ha marcado el primer cara a cara del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, con el líder de la oposición, Pablo Casado, tras las elecciones de Castilla y León. Sánchez, que mantiene el poder gracias al apoyo de los grupos parlamentarios de ERC y Bildu en el Congreso, se ha permitido dar consejos a Casado sobre un posible pacto con Vox que todavía no se ha producido.
“Le ha llegado la hora de la verdad”, ha dicho Sánchez, “la hora de decidir si abre la puerta a la ultraderecha”. El presidente del Gobierno ha exigido al líder de la oposición que no pacte con Vox como condición para posibles negociaciones que faciliten el Gobierno en Castilla y León y eviten una repetición de elecciones.
Sánchez ya pidió al PP que ponga un "cordón sanitario" y "rompa" sus acuerdos en varias autonomías con Vox si quiere hablar con el PSOE de una hipotética abstención para facilitar la investidura de Alfonso Fernández Mañueco como presidente de Castilla y León.
En ese caso, "a lo mejor nos podemos entender", apuntó el líder socialista ante el pleno del Senado, donde ha hecho su primer análisis de los resultados de las elecciones del domingo pasado, según el cual "quien ha salido perdedor ha sido Castilla y León" y quien ha vencido ha sido "la ultraderecha" de Vox, "propiciada" por el PP al anticipar los comicios.
En el Congeso, Sánchez ha reiterado su propuesta a Casado, al que ha acusado de haber creado una trampa y querer ahora que otros partidos le saquen, pero ha agregado que como los socialistas se toman en serio a la ultraderecha están dispuestos a ayudar con tres condiciones: que el PP pida ayuda, explique por qué la ultraderecha no puede entrar en gobiernos y diga si es "para siempre" y "en todos los territorios".
En su intervención, Casado ha acusado al Gobierno de usar Instituciones Penitenciarias para negociar con el asesino de 13 inocentes, en alusión a Antonio López Ruiz, Kubati, exjefe de ETA y actual dirigente de Sortu, a cambio de los votos de EH Bildu, y ha preguntado a Sánchez si está con las víctimas o con los verdugos.
Pese a la sombra de una repetición electoral, el PP mantiene que sus principios, reflejados en su programa electoral, son sus condiciones. No negociarán las leyes de violencia de género, ni el estado autonómico ni la pertenencia a la UE. Pero tampoco van a pactar con "terroristas e independentistas".
Fuentes del PP aluden a los socios de Sánchez para negar su credibilidad y creen que el presidente del Gobierno busca ponerse la "careta de moderado" porque no deja de perder de elecciones.
El portavoz nacional del PP y alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, se ha preguntado cómo Sánchez puede tener el "desparpajo" de decir al resto con quién pactar.
"Confío en Alfonso Fernández Mañueco, estoy seguro de que va a hacer lo mejor para Castilla y León, pero insisto, el problema no es que Vox entre o no en un Gobierno, el problema de España es el Gobierno de Pedro Sánchez y sus pactos", ha subrayado.
Pese a sostenerla en público, los socialistas también dudan de que prospere su propia oferta. Fuentes del PSOE dan por hecho que el PP ha cerrado la entrada de Vox en el Gobierno y que están ya en el reparto de cargos, sin acuerdo sobre la vicepresidencia. En ese escenario no darán una abstención "gratis" ni actuarán, dicen, como "pagafantas".