Opinión

Los otros niños de la guerra

TRIBUNA

Jesús Romero-Trillo | Jueves 17 de febrero de 2022

Cada 12 de febrero se celebra el #RedHandDay, que podría traducirse por el “día de las manos ensangrentadas”, para recordar a los 300.000 niños y niñas utilizados en conflictos armados. Son menores que ejercen de soldados, de cocineros, de mensajeros, de espías o que sirven como esclavos de todo tipo. El drama de los niños afectados directamente por la guerra en el mundo es dramático e incluye también a los que sufren la violencia o malviven en campos de refugiados. Sin embargo, hay otro gran grupo del que se habla poco y es el que afecta a los menores que viven en campos de detención en el extranjero.

Un reciente artículo publicado en el New York Times el 6 de febrero revela la tragedia que afecta a los niños y niñas que malviven en los campos de detención de Siria. Son hijos de combatientes extranjeros, muchos de ellos procedentes de países occidentales, que viajaron a Irak y Siria para enrolarse en las filas del ISIS y que fueron detenidos durante el conflicto junto a sus familias. En estos momentos se calcula que hay 7.000 menores provenientes de 60 países detenidos en los campos del noroeste de Siria. A estos datos habría que añadir los otros miles de niños y niñas originarios de Siria e Irak sobre los que no existen cifras fiables. El drama añadido es los organismos internacionales y los gobiernos involucrados por tener menores que malviven en un caldo de cultivo de radicalismo ideológico no son suficientemente exigentes para pedir el regreso de los menores.

Si bien es cierto que la repatriación de mujeres pertenecientes al ISIS no está en las prioridades de las políticas de la mayoría de los países debido a su posible influencia radicalizadora en las cárceles, se debería garantizar la protección necesaria a sus hijos bien con sus familiares o con familias de acogida.

En los campos también hay niños y niñas españoles. Son los otros niños de la guerra.