Con este concierto concluía el pasado sábado en la FJM un ciclo que sin duda permanecerá en el recuerdo, el de “Clásicos de la Canción Latino-Americana”; una sabia apuesta de la entidad, que ha programado un bellísimo paseo por lo más representativo de la canción de Latinoamérica: “De Argentina a Brasil”, “Mercedes Sosa canta jazz”, “Cantos del Caribe”, “La Vieja y la Nueva Trova cubana” y el que toca ahora comentar, “Clássicos da Bossa Nova”.
Inauguró el concierto la que está considerada como la primera canción de Bossa Nova grabada en un estudio, “Chega de saudade” (“Basta de melancolía”), del compositor Antônio Carlos Jobim (1927-1994) y el cantante y poeta Vinicius de Moraes (1913-1980), publicada en 1959. Se iniciaba así un género que definiría la identidad brasileña porque resultó tener todo lo que debe tener la buena música: belleza melódica, ritmo, expresión, elegancia, delicadeza e intimismo.
El género de la Bossa Nova combina la samba, el jazz y algo del blues. En él se parte de un acompañamiento sencillo con la guitarra, instrumento tan definitorio de los brasileños como el café o el fútbol, aunque se introdujera en el país tan solo en el siglo XIX. Ésta es la base habitual -voz y guitarra-, si bien las cuerdas de la guitarra -ésta es otra característica- no se rasgan, sino que se pulsan con los dedos -sin púa- a contratiempo de la melodía reproduciendo el ritmo sincopado de la samba. Pero el género da cabida a otros instrumentos, que pueden ser percutidos (timbal, aro, conga…, la misma pulsión de la guitarra no es sino una percusión) o instrumentos solistas (piano, flauta, saxofón, clarinete…), que entablan un dialogo con la voz. Ésta, en lugar de ser proyectada, se murmura -crooning, si se utiliza la expresión anglosajona- algo que tiene su antecedente más cercano en la forma en que cantaban durante las décadas de 1920 y 1930 Bing Crosby y Elle Fitzgerald o, más tarde, Frank Sinatra, entre otros.
En cambio, en la Bossa Nova la tarea compositiva suele partir del piano. Antônio Carlos Jobim (Tom Jobim), quizás su principal pionero, reconocía en 1971: “El piano me ofrecía un mundo insospechado de amplia libertad: las notas estaban todas disponibles y yo presentí que se abrían caminos, que todo era lícito, y que podría ir a cualquier lugar siendo íntegro" (cita de Laura Jordán). El resultado de la mezcla antes apuntada fue una música fácilmente portable (por la economía de medios), comunicable (era pegadiza, elegante, fácil de recordar…) y reproducible (podía ofrecerse en teatros y también en cafés o terrazas de moda).
En realidad, como afirmara otro de los pioneros, João Gilberto (1931-2018), la Bossa Nova no era sino la samba brasileña reelaborada. En este sentido y dado que “bossa” significaba -en la jerga popular entre los cariocas de los años cincuenta- “actitud artística o habilidad especial para hacer algo”, el nuevo género no sería tal, sino “la nueva habilidad” dentro de la samba: la samba nova o nueva samba.En cambio, en la Bossa Nova la tarea compositiva suele partir del piano. Antônio Carlos Jobim (Tom Jobim), quizás su principal pionero, reconocía en 1971: “El piano me ofrecía un mundo insospechado de amplia libertad: las notas estaban todas disponibles y yo presentí que se abrían caminos, que todo era lícito, y que podría ir a cualquier lugar siendo íntegro" (cita de Laura Jordán). El resultado de la mezcla antes apuntada fue una música fácilmente portable (por la economía de medios), comunicable (era pegadiza, elegante, fácil de recordar…) y reproducible (podía ofrecerse en teatros y también en cafés o terrazas de moda).
Además, la Bossa Nova está considerada un género musical no escrito y, puesto que se basa en la samba -aunque en clave de jazz-, podría afirmase también que una continuación de la música brasileña de origen indígena y africano. No obstante, tiene aspectos que remiten a la tradición musical europea escrita y academicista; aquí la Bossa Nova funcionaría como una especie trasunto brasileño popular del impresionismo musical del último cuarto del siglo XIX y el primer cuarto del XX: los creadores de la Bossa Nova eran jóvenes de clase media, muchos con formación musical; al menos Jobim y Mendonça -que estudiaron respectivamente piano y violín- lo eran.
Volviendo al programa del concierto en la FJM, en primer lugar se interpretaron los temas más célebres del género compuestos por dúos de autores no menos célebres: Así, el integrado por Carlos Antônio Jobim (1927-1994) con el cantante y poeta Vinicius de Moraes (1913-1980). De este duplo, además del tema citado arriba, se escuchó “Corcovado” (“Jorobado”), “Você e eu” (“Tú y yo”), “Insensatez” y “Felicidade” (sin duda, una de las canciones más bellas que ha producido la Bossa Nova). Del tándem Jobim-Buarque se escuchó su intimista “Retrato en branco e preto” (“Retrato en blanco y negro”), mientras que del duplo Jobim-Mendonça se interpretó “Samba de uma nota só” (“Samba de una sola nota”), además de un tema imprescindible, “Desafinado”, por estar considerado el “manifesto” del género de la Bossa Nova.
Cerró este grupo “Por causa de você” (“Por tu causa”), con música de Jobim sobre letra de la tempranamente malograda poetisa, cantante y compositora Dolores Duran (1930-1959).
Siguieron tres temas característicos del Estado de Bahia -uno de los que tienen mayor influencia africana- de tres autores: Dorival Caymmi (1914-2008), de quien se escuchó “Doralice”, Gilberto Gil (1942), con su “Eu vim da Bahia” (“Vengo de Bahia”) y Caetano Veloso (1942) y su “Coração vagabundo”. Este último está considerado el pionero de otro movimiento que fusiona la Bossa Nova con el rock, el fado y otras influencias: el Tropicalismo (corriente que nace a finales de los años sesenta y en donde la liberación rítmica es mayor, al tiempo que es más vigoroso y en ocasiones incluye contenido social).
En el último tercio del concierto se escuchó otra canción del citado Chico Buarque (1944) “Construção”, además de un tema de Baden Powell (1937-2000), “Consolação”, éste también sobre poema de Moraes. Cerró el concierto una canción compuesta por el mismo Fred Martins (1970), “Doceamargo” (“Agridulce”), que ofreció otra creación suya como propina.
Sin duda, los asistentes debieron de echar en falta la canción más conocida de la Bossa Nova, la icónica “Garota de Ipanema” (“Chica de Ipanema”), el mayor éxito del duplo Jobim-Morais. Como muchos recordarán, la canción comienza con la célebre frase “Mira qué cosa más linda, más llena de gracia/Es esa muchacha, que viene y que pasa/Con su balanceo, camino del mar” ¿Obedeció la supresión a las reglas de corrección social y política que parecen proliferar desde hace un tiempo (miedo a ser acusados de tachar a la mujer como un objeto”)? Parece que ya no se puede alabar ni la belleza femenina …; como si ésta no se vendiera a granel -y con fines más interesados y menos inocentes que los de una simple canción- en escaparates y spots publicitarios. Si no fue esa la razón -quien escribe lo desconoce-, tampoco parece justificable la supresión de una canción tan emblemática en un recital como el de la FJM, que se supone debe también de informar a un público -el español- no tan versado en los detalles de géneros musicales de allende los mares como es la Bossa Nova. Una solución habría sido ofrecer de propina; seguramente muchos lo esperaban.
Terminó así un bellísimo concierto dedicado a la Bossa Nova como género de canción definitoria de Brasil; un país tan musical que hasta tuvo que crear un término específico para la acción de “componer samba” (“sambar”), como testimonia la letra de “Eu vim da Bahia” (“Vengo de Bahía”:) “…Pra sambar, pra cantar para valer/Pra morrer de alegría…”