AL AIRE LIBRE

¿MEDIACIÓN DE AZNAR?

Luis María ANSON | Lunes 21 de febrero de 2022
Hace solo ocho meses todas las encuestas serias daban vencedor a Pablo Casado en las...

Hace solo ocho meses todas las encuestas serias daban vencedor a Pablo Casado en las elecciones generales. Si se celebraran ahora, ganaría Pedro Sánchez. El Partido Popular ha tirado por la borda años de moderación y prudencia, de firmeza y aciertos. Pablo Casado se había convertido en un líder sólido que, semana a semana, derrotaba dialécticamente a Pedro Sánchez en el Congreso de los Diputados.

El terremoto político interno y el volcán de las pasiones en erupción han desbaratado al partido, impotente para contener los destrozos acumulados, incapaz de reconducir los ríos de la lava vomitada.

Hace ocho meses, el Gobierno de Frente Popular que zarandea a España estaba en declive y Pedro Sánchez se angustiaba sentado en la silla curul del palacio de la Moncloa. Ahora se frota las manos ante el espectáculo, magnificado por las televisiones afines, que los populares están ofreciendo a la nación. Y todo ha ocurrido en el peor momento. El Partido Popular ha explosionado cuando acariciaba la victoria. El PSOE sanchista se está aprovechando y atiza el “divide y vencerás”, por el think tank sanchista propugnado.

Nada nuevo bajo el sol. La lucha interna de los partidos, sobre todo cuando acarician el poder, forma parte de la condición humana. Los medios de comunicación han exacerbado las consecuencias de la lucha interna. En las alambradas de la intoxicación, las insidias y los chismes, los populares se están dejando jirones de piel y de prestigio. Cánovas temía más a “la guerra política de los flancos” que al choque “de frente” contra el rival. Entre Pablo Casado e Isabel Díaz Ayuso han saltado chispas que han prendido en la entraña del partido y asistimos ya al esplendor del incendio. Pero no está todo perdido. Porque España necesita al Partido Popular, porque el pueblo español quiere contar con una agrupación liberal conservadora potente, porque, conociendo a los bandos enfrentados del PP, la concordia y la conciliación son todavía posibles. La situación está llamando a gritos a un mediador, a alguien que con autoridad lime aristas, se siente entre Casado y Ayuso, y devuelva a sus cauces las aguas desbocadas. Y el Partido Popular lo tiene. Se llama José María Aznar.