Puestos en pie, los diputados del Partido Popular dedicaron a Pablo Casado una ovación prolongada entre el respeto de la Cámara entera. La caravana de la miseria humana que trascurrió en las últimas 48 horas por los caminos del PP, con las más vergonzosas deserciones, tenía la justificación de salvar la unidad del partido, a la que ha contribuido con generosidad y desprendimiento Pablo Casado. El próximo Congreso extraordinario articulará con toda probabilidad una fórmula que permita a los populares recuperar el terreno perdido en la operación que lo ha devastado. Atizado el “divide y vencerás” por un sanchismo que tenía las elecciones generales perdidas, la torpeza de unos, las ambiciones de otros, la miseria moral de no pocos, el espectáculo que ha presenciado el pueblo español en la última semana ha devuelto a Pedro Sánchez la posibilidad, la probabilidad de ganar las próximas elecciones.
Al dedicar aplauso rendido a Pablo Casado, los diputados populares han hecho justicia con su líder y han alentado también la esperanza de que el nuevo presidente, Alberto Núñez Feijóo, sea capaz de timonear la nave popular y devolver la estabilidad despejando la tormenta que ha arrasado de forma atronadora al centro derecha español, al mundo liberal conservador, que es uno de los cimientos sobre los que se asienta la democracia pluralista plena en España.
No será fácil sustituir a Pablo Casado que ha demostrado ser, además de buen gestor, un eficaz orador parlamentario. Pedro Sánchez, derrotado semana tras semana en la confrontación dialéctica con el líder popular en el Congreso de los Diputados, lo sabe muy bien. Salvada, en fin, la unidad del Partido Popular veremos lo que el futuro político depara al pueblo español que padece hoy un Gobierno de Frente Popular, con militantes del Partido Comunista en puestos clave.