Editorial

Hay que frenar a Putin, el nuevo gran dictador

EDITORIAL

EL IMPARCIAL | Jueves 24 de febrero de 2022

Estados Unidos y las democracias occidentales tienen que impedir que Rusia gane la guerra de Ucrania e impulse la reconstrucción de la antigua URSS, que es su verdadero objetivo. Putin, que cuenta con su robusta alianza con China, ha aprovechado la acelerada decadencia del imperio americano y el galimatías político de la UE para desafiar al mundo. La invasión que ha comenzado esta madrugada ya ha provocado decenas de muertos y terminará con una hecatombe humanitaria y más derramamiento de sangre. Se trata, según los analistas, del conflicto bélico más grave desde la II Guerra Mundial.

En los más de 20 años que lleva en el poder, Putin ha eliminado, incluso asesinado, a todos los líderes de la oposición, ha cerrado los medios de comunicación críticos y controla la Duma con los acólitos que han sido elegidos en unas elecciones falsas. El dirigente ruso es un dictador que sigue actuando como cuando fue agente del KGB. Con la represión del totalitarismo comunista como herramienta.

La guerra que acaba de comenzar tiene un imprevisible desenlace. El Ejército ruso tiene una potencia descomunal frente al ucraniano, aunque haya sido reforzado últimamente por Estados Unidos. La OTAN no puede intervenir militarmente, pues no se trata de un país que pertenezca a la Alianza Atlántica. Y tampoco Estados Unidos tiene intención de participar con su Ejército en el conflicto bélico. Así, Putin puede seguir ocupando territorio europeo, que lo es, sin obstáculos. Rusia será castigada con las sanciones económicas de Estados Unidos y la UE. Pero no parece hacerle mella. Probablemente, cuenta con la ayuda de su alianza con China.

Ante esta siniestra escaramuza de Putin, ni Biden ni los dirigentes de la UE y de las democracias occidentales pueden cruzarse de brazos. No es necesario bombardear Moscú ni soltar un solo tiro para frenar la obsesión de Rusia de expandir su poderío, patear el tablero geopolítico, descuartizar la UE y provocar el comienzo de otra guerra fría. Las democracias del mundo, con Estados Unidos a la cabeza, tienen que unir sus fuerzas y plantar cara a Putin, que hasta ahora no ha hecho más que burlarse de todos. Las sanciones económicas y el aislamiento financiero tienen sus efectos. Pero, salvo la guerra, los organismos políticos y económicos internacionales tienen recursos para trazar un plan que ataje cuanto antes un conflicto bélico, político y económico que puede desencadenar una devastadora crisis mundial. Para empezar, las Bolsas de todo el mundo ya se desploman.

En efecto, la astucia de Putin le permite ganar su primera batalla al invadir Ucrania después de negarlo reiteradamente. Pero el mundo democrático, unido y organizado, puede ganar las siguientes contiendas y frenar a un dictador que ya se encuentra a las puertas de Europa. Mientras tanto, tras su muralla, China goza al contemplar la decadencia de Occidente. El gigante asiático se aproxima a su objetivo: sustituir a Estados Unidos como primera potencia mundial.