Opinión

Curzio Malaparte y la violencia pollítica

TRIBUNA

Martín-Miguel Rubio Esteban | Viernes 25 de febrero de 2022

España asiste impertérrita al linchamiento más despiadado de la Historia de la Democracia y nadie parece preguntarse por qué habrá sido y cuál es la necesidad que late en tanta dosis de encarnizamiento y crueldad. La violencia política nunca es gratuita, y se rige por la ley del grado de fuerza y resistencia que opone el enemigo. Cuanto más irreductible y encastillado se vea en sus principios, cuanto más firme esté en sus convicciones, cuanto más moralmente inexpugnable se vea, tanto mayor será la intensidad y brutalidad de la violencia política que lo acobarde y lo desaliente. Si toda-toda la maldad inmensa de Pablo/Teo ha sido ( en el supuesto de que se pruebe, claro ) intentar vigilar los movimientos del hermano comisionista de la Presidenta Ayuso la artillería que ha empleado la conspiración interna para destruir el liderazgo de Pablo Casado ha sido colosalmente desproporcionada. La bomba atómica, de la que hablaba Aznar.

Efectivamente, en la última semana se ha producido un hecho histórico en España que no puede pasar desapercibido, en cuanto que se ha constituido en precedente de cómo resolver los conflictos internos en los partidos o, mejor, cómo tomar el poder de partidos de ámbito nacional por asalto. Unos centenares de vecinos de Madrid se manifiestan ante la sede de un Partido que ha gobernado España catorce años para cambiar su cúpula de poder de espaldas a los afiliados, y sin que haya un Congreso en el que participen los representantes de todos los afiliados de España, y que, además, esté abierto a cualquier militante que se quiera presentar a la presidencia con los requisitos exigidos. Mañana podría ser el Parlamento la institución política que sufriese el asalto. España ha comenzado a vivir la democracia tumultuaria, rebosante de odio, nuevo sistema político que tiene algún precedente en nuestra IIª República. Nuestra democracia representativa vive sólo tímidamente apenas en el papel mojado. ¡Hemos matado a Alexander Hamilton tantas veces que su representative democracy ya no arraiga en nuestro suelo! Por vez primera se mencionó la expresión “representative democracy” en una carta que Hamilton escribió a su amigo Gouverneur Morris el 19 de mayo de 1777.

Cualquiera diría que el director de este golpe se ha aprendido de memoria el Manual técnico que el gran Curzio Malaparte escribiera para dar golpes con éxito, y que fundamentalmente se basa en la técnica seguida por Trotsky para hacerse con los resortes del poder en la ciudad de San Petersburgo con sólo 260 bolcheviques. Los resortes del poder principales en una democracia del siglo XXI son los medios de comunicación, esto es, la realidad virtual, y el director de este golpe los ha sabido manejar muy bien. Como enseñaba Malaparte se pueden dar golpes triunfantes con recursos mínimos, siempre que sean marcadamente contundentes y muy agresivos. La agresividad hace obediente al pueblo, mucho más si es afiliado de un Partido de orden en donde se perpetra el golpe.

El 1º Día del Golpe comenzó con la conversión de Isabel Díaz Ayuso en un avión kamikaze o alqaedista lleno de gasolina estrellándose contra la sede de Génova. En sus alas se veía algunas perdigonadas susceptibles de ser quizás prevaricaciones que la podían haber impedido remontar más alto el vuelo. Es evidente que si al final el Presidente del Partido Popular no puede pedir cuentas sobre su ejecutoria a una vaca sagrada, será imposible entonces la regeneración moral del Partido y la corrupción se tornará en la única argamasa moral que mantenga unida a la organización, como constitución de un patio de Monipodio.

El 2º Día del Golpe, aunque el exsecretario de Estado de Hacienda y exministro de Ciencia, Juan Costa, afirmase en una entrevista a ABC que, siendo lógico que Casado lidere el Partido basándose en la transparencia, tenia que pedir explicaciones a Ayuso y que, por tanto, actuaba con normalidad, sin embargo, la espoleta accionada por la Presidenta madrileña hace explotar todos los barriles de pólvora que se habían preparado al efecto en las últimas semanas. Gentes desafectas con el Presidente del PP llenan la calle Génova pidiendo su dimisión. La algarabía sustituye a los cargos representativos, dinamitando la democracia interna del Partido.

El día 3º del Golpe algunos barones, pringados con la inmoralidad de los albañales, comienzan a escorarse a favor de Ayuso. Todos los aduladores corvinos son iguales. Los Kórax/Kólax del poeta Calímaco. Ahí les faltó psicología elemental a la pareja Pablo-Teo. Tanto el presidente como su secretario general intentan resistir muy a la española, numantinamente, la dignidad de un Partido firme ante sus compromisos estatutarios y Reglamento. A fin de cuentas la divinización de las formas y los procedimientos es lo único que protege de la barbarie a la civilización y la democracia. Aparece en el horizonte como un alba de oro el imponente, pastor de nubes altitronante, Núñez Feijóo, magno perseguidor del castellano en Galicia y la gran promesa que asegure a las vacas sagradas sus privilegios in aeternum. El hombre que ganó en la verde tierra de los suevos sin ningún lema de su Partido, sólo con su rampante apellido del gran genio orensano, reflotará el partido con su nomen invicto. Un artículo de Girauta en forma de carta en el ABC asperja cierta humanidad en lo que es ya el más grande e infame linchamiento de la Democracia española, el más implacable y despiadado que se ha conocido.

El día 4º del Golpe la Prensa aparece con menos uniforme encarnizamiento que en los días anteriores y ya se empieza a atisbar trabajos que contradicen que los buenos sean tan angélicos y los malos tan satánicos. Pero el oportunismo de la Prensa no cesa, sirviendo ya a quienes probablemente les vendan su propaganda y su antipropaganda en el futuro próximo. Parece ser que es muy normal y moralmente plausible que el hermano sea comisionista con el gobierno que gobierna la hermana. A lo mejor la anormalidad radica en nuestra moralidad nacional.