Editorial

Sánchez aprovecha la guerra para pedir otra prórroga al déficit y la deuda

EDITORIAL

EL IMPARCIAL | Miércoles 02 de marzo de 2022

Occidente se ha lanzado a una guerra económica sin precedentes contra el régimen ruso. Se trata de un inteligente movimiento, toda vez que el régimen de Putin se sustenta en una oligarquía enriquecida en el mundo post-soviético, principal perjudicada de unas sanciones que expulsan a Rusia del mercado y la aíslan de la economía mundial.

El alcance de las sanciones es abrumador. La desconexión financiera de Rusia del sistema SWIFT, la prohibición por parte de Estados Unidos de operar con el Banco Central Ruso y la congelación de sus activos en dólares, las listas negras de millonarios rusos, la exclusión de las aerolíneas rusas en el espacio aéreo europeo y estadounidense, las desinversiones en el sector energético ruso, los vetos de compañías de entretenimiento y telecomunicaciones como Apple, Netflix o Disney, o la expulsión de las competiciones deportivas supondrán un impacto de dimensiones desconocidas para Rusia.

Sin embargo, este bloqueo no es gratuito para las naciones de la Unión Europea, cuya dependencia del gas ruso es notoria. En España, las consecuencias se dejarán sentir en la incierta recuperación económica tras la crisis desatada por la Covid 19. Como ha reconocido en el Congreso de los Diputados el propio presidente del Gobierno, no se trata tan sólo de grandes cifras macroeconómicas. Tendrá un impacto en los bolsillos de los hogares y las familias.

Las sanciones económicas a Rusia agravarán la espiral inflacionaria de los precios y el coste de la energía. Se encarece la factura de la luz, los combustibles o los alimentos más básicos. El golpe se dejará notar también en el estratégico sector del turismo. Se resentirán también las importaciones de cereales y de aceite de girasol.

Todo ello amenaza con que la recuperación de la economía española sea tan solo un espejismo. Desde el Gobierno, se aprovecha la circunstancia grave de la guerra para pedir una nueva prórroga de las vacaciones que Bruselas ha concedido al rigor presupuestario. Sánchez ha argumentado en el Congreso que "no parece razonable volver a las reglas anteriores" de déficit y deuda. De nuevo, el presidente del Gobierno muestra que las normas más palmarias para el sostenimiento de la economía le parecen irrelevantes. Por el momento, el Banco Central Europeo paga la fiesta, pero ¿qué ocurrirá cuando deje de comprar la deuda española? ¿Podrá financiarse España cuando se cierre el paraguas europeo que la protege?