La tenista ucraniana Elina Svitólina, decimoquinta del ránking femenino, anunció la pasada semana que no jugaría contra tenistas rusas y bielorrusas en protesta por la invasión rusa a su país, que ha contado con el apoyo de las autoridades bielorrusas. "Me gustaría anunciar que no jugaré en Monterrey y no jugaré un solo partido contra tenistas rusos y bielorrusos", declaró, citada por la agencia ucraniana Ukrinform.
La tenista alegó que "la situación actual requiere una posición clara de nuestras organizaciones: ATP, WTA e ITF. Por lo tanto, nosotros, los jugadores ucranianos, solicitamos que sigan las recomendaciones del COI y admitan a los atletas rusos y bielorrusos solo como atletas neutrales".
No obstante, la tenista matizó que no culpaba a los atletas rusos por la agresión rusa ordenada por el presidente Vladímir Putin el pasado 24 de febrero pasado. "Ellos no son responsables de invadir nuestra patria", dijo, al agradecer a los atletas rusos y bielorrusos "que se opusieron valientemente a la guerra".
Sin embargo, las organizaciones que rigen el tenis mundial reaccionaron y decretaron que todos los tenistas rusos y bielorrusos competirán bajo "bandera neutral". Así que no le ha quedado otra a Svitolina que competir. Este miércoles se ha medido ante la rusa Anastasia Potápova. Y ha ganado por 6-2 y 6-1, un gran resultado que, sin embargo, no ha servido para dar alegría a la jugadora nacida en Odesa.
Toda vez que certificó su victoria en la cancha mexicana, Elina rompió a llorar. Y se llevó la mano al pecho varias veces, en señal de patriotismo, amén de compartir con el público el motivo por el que ha aceptado jugar ese torneo: "Este es un torneo muy especial para mí y todo el dinero que gane aquí irá destinado al ejército ucraniano". "Ahora mismo estoy en una misión para mi país", proclamó. Con la voz entrecortada.