Rusia es una antigua nación que ha dejado huellas profundísimas en la cultura occidental (Literatura, Música, Arquitectura, Arte, Danza, Cine, etc…) y en la Ciencia y Tecnología. Nada menos que pionera en viajes espaciales. Es, además, con mucho, la nación mas extensa del mundo. Sin embargo, su esclerotizada sociedad ha sido incapaz de prosperar económicamente y causan sorpresa e incredulidad los datos de PIB global y per cápita según el Fondo Monetario Internacional:
Datos de PIB global:
Y el PIB per cápita:
La explicación que yo doy a estas acusadas discrepancias es que sus atavismos orientales, aunque no han impedido el envidiable desarrollo en las actividades mencionadas, han entorpecido la modernización de su sociedad, cuyo esquema ha permanecido invariable, independientemente de los cambios de régimen, zarista, comunista o seudodemocrático: Tiranía sobre oligarquía y sobre masa semiesclavizada. Organización que hace imposible la generación y reparto de riqueza al estilo occidental, cuya sociedad ha evolucionado hacia la democracia representativa.
La persistente pretensión de Rusia de jugar un papel de protagonismo en la política mundial no está basada, por lo tanto, en su mas que mediocre economía sino en su desorbitado presupuesto militar y sobre todo en su mimado arsenal nuclear, cuyo eventual empleo le sirve como arma de chantaje.
Acordaos de la perspicacia del gran Presidente Reagan que mediante aquel genial “farol” trasladó, astútamente, la rivalidad, entre las dos naciones, del número de silos nucleares al desarrollo de un proyecto, “la guerra de las galaxias”, exquisitamente defensivo, pero que exigía un enorme esfuerzo económico y ponía en desuso las armas nucleares.
Gorbachov, el Presidente ruso, asustado al verse conducido a competir económicamente con EE.UU. y ver anulada, en el futuro, su potencia nuclear, allanó negociaciones que abrieron tal brecha, en el “telón de acero”, que acabó con la URSS.
Pero, desgraciadamente, el envite de Reagan era solo un “farol” que ha seguido dejando en manos de Rusia un arsenal nuclear que le permite seguir jugando un protagonismo, desproporcionado, en el mundo, chantajeando con su eventual utilización. Es el mismo, periodico, gesto amenazador de Corea del Norte y su minúscula potencia económica.
Hemos visto que la disolución de la URSS no ha llevado a Rusia, tras alguna vacilación, a su integración en el sistema democrático como, en su momento, hicieron India, Japón, Corea del Sur, Taiwán y algunos países europeos y asiaticos, sino que vuelve a su querencia de un régimen tiránico.
Y contemplamos la estupefacción de Occidente ante este “error” de Rusia y otros pueblos o naciones que rechazan la conversión al régimen democrático y se aferran al dictatorial. Estupefacción pues, curiosamente, el régimen democrático se ha convertido, para Occidente, en una religión tan excluyente, como la católica o la musulmana, que tienden al proselitismo y a acabar con las otras. Estupefacción al contemplar su fracaso cuando intentan implantar, por las buenas o por las malas, la nueva religión en naciones que se aferran a sus regímenes dictatoriales.
Como sabeis, los irregulares limites de las naciones son las huellas de las dentelladas que el instinto territorial del animal humano, organizado en supertribus, ha ido dejando, a lo largo de la historia, en la defensa-ataque de “su” territorio, contra sus vecinos. Rusia permanece, todavía, presa de ese ancestral instinto territorial.
Y la vemos, ahora, entrando en guerra, aludiendo a derechos, que nadie comparte, sobre naciones o territorios que alguna vez, a lo largo de la historia, han sido suyos. Ya imaginais que las naciones europeas, en la reclamación de esos derechos, estarían en guerra todas contra todas. Pero la ambición de territorios ha sido y sigue siendo, como vemos, la principal preocupación de los dirigentes rusos, sean del régimen que sean.
Y parece que seguirá en su ambición de extender sus dominios, hasta los límites de la OTAN, ignorando el derecho a decidir de las naciones implicadas.
Amigos, como, además, parece crónico el endiosamiento patológico de sus dirigentes…..os aconsejo: abrocharse los cinturones.