El consejero de Salud de la Generalidad catalana, Josep Maria Argimon, ha exigido al Gobierno fondos extraordinarios para el sistema sanitario catalán ya no solo para afrontar la covid-19 sino también para el "tsunami" derivado de la guerra de Ucrania, porque habrá que atender refugiados con estrés postraumático y hacer frente al aumento del coste energético de los hospitales.
En una entrevista con Efe dos años después de que la covid entrara como un vendaval, Argimon considera que los conocidos como fondos covid, que este año el Gobierno no ha desembolsado a las autonomías -al menos de momento-, son más necesarios que nunca con el estallido de la guerra de Ucrania y todas las repercusiones económicas, sanitarias y sociales que va a provocar, y que se notan ya en Cataluña.
"Yo ya les llamo fondos extraordinarios porque existe una infrafinanciación crónica (del sistema sanitario) que no solo es de Cataluña, y por lo tanto son estrictamente necesarios por la covid y las secuelas pero también por un tsunami que ahora nos llega en forma de paro y desigualdad, que significa más atención (sanitaria y social)", ha destacado el conseller.
Con la incógnita sobre cuántos refugiados recalarán en Cataluña, Argimon ha apuntado que en localidades con importantes comunidades ucranianas como Guissona (Lleida) "es posible que haya que reforzar los sistemas sanitarios rutinarios".
Además, hay que tener en cuenta que algunos refugiados "llegarán con su problemática de salud y sobre todo con un estrés postraumático muy importante", para lo que necesitarán atención sanitaria.
El sistema sanitario también deberá abordar otras consecuencias derivadas del conflicto bélico que afectarán a los catalanes, pues las empresas ya están teniendo problemas por el encarecimiento de la energía y algunas pueden acabar cerrando, lo que significa "más paro, desigualdad, pobreza y mala salud" y, por lo tanto, "más necesidad de atención", ha subrayado.
La escalada del precio de la electricidad también la sufrirá directamente el sector sanitario, hasta el punto que el Departamento de Salud estima que la factura energética que debe pagar anualmente subirá entre 200 y 250 millones de euros.
Para hacerse una idea de la magnitud, esta cifra equivale al coste de unas 46.000 intervenciones del sistema de salud, pero en cambio estos 250 millones de euros "se dejarán de destinar a asistencia sanitaria porque habrá que pagar la energía", ha enfatizado el conseller, para justificar la necesidad de recibir fondos del Estado para compensar esta situación.
"El sistema sanitario y especialmente los hospitales son grandes consumidores de energía; si ustedes entran en un hospital, lo verán todo conectado, y en una UCI, todo conectadísimo, y el consumo de un respirador no es como el de una nevera, es como el de bastantes neveras", ha resaltado.
Así que "hay que poner freno" a la escalada del precio de la energía, porque, si no, "esto se nos va a comer" económicamente, ha alertado el consejero, que ha pedido en este sentido que "tomen decisiones" las administraciones que son competentes en este ámbito, que "no es el Departamento de Salud ni la Generalidad", ha puntualizado.
A todo esto, la pandemia no ha terminado, por lo que el consejero ha reprochado al Gobierno que haya dejado de aportar los denominados fondos covid en 2022 cuando sigue habiendo coronavirus, cuando hay que revertir "el retraso diagnóstico" de otras enfermedades y cuando la Generalidad ha hecho "cambios estructurales muy importantes", como incrementar las ucis, que se deben mantener y tienen un coste.
En este sentido, ha recalcado al Gobierno que, a nivel de financiación, "no se puede estirar el chicle y luego encogerlo como si volviéramos a 2019, como si aquí no hubiera pasado nada".
En todo caso, el consejero no tira la toalla y espera que lleguen esos fondos estatales extraordinarios a Cataluña: "Hasta que el árbitro no pita, aquí hay partido, y, si no, se tendrá que explicar muy bien por qué no habrá fondos", ha expresado.