Desde hace dos años, Pedro Sánchez tiene dudas de su reelección en las próximas elecciones generales. El think tank de Moncloa trazó un plan de recuperación con tres puntos sustanciales: en primer lugar, regar con dinero público a los millares de grupos culturales, cinematográficos, teatrales, literarios, universitarios, feministas, abortistas, etc.; en segundo lugar, despojar al Partido Popular de su poder autonómico a través de mociones de censura en Murcia, Madrid, Castilla y León y Andalucía; en tercer lugar, potenciar el divide y vencerás en el interior del PP. Aparte de estos tres objetivos, los sanchistas han contratado a expertos informáticos para conocer bien lo que se ha hecho en las elecciones de Venezuela, Bolivia, Perú…
El primer objetivo se está cumpliendo con el despilfarro del dinero público vertido sobre centenares de grupos culturales, sociales, sindicales y políticos. El segundo objetivo fracasó porque Miguel Ángel Rodríguez advirtió a tiempo lo que se fraguaba en Murcia y lanzó el misil Ayuso sobre las elecciones anticipadas en Madrid. El tercer objetivo ha triunfado, al conseguir descomponer internamente al Partido Popular, con la salida de Pablo Casado.
Aun así, Pedro Sánchez y sus colaboradores continúan temiendo el resultado de las próximas elecciones y como en 2024 corresponde renovar la Comisión Europea, Pedro Sánchez se ha dado cuenta de que puede convertir su salida del palacio de la Moncloa en un éxito espectacular, convirtiéndose en presidente de la Comisión Europea.
Carlos Herrera y Ángel Expósito han desvelado el virtual propósito de Pedro Sánchez. Y no se habla de otra cosa en los altos círculos políticos y financieros de Madrid, si bien dos años en política es un tiempo dilatado y habrá que esperar a ver cómo evoluciona la situación nacional española y la internacional europea.