Bajar los impuestos de la factura de la luz, el gas y los carburantes es la medida más sencilla, recurrente y rápida para frenar el desbocado incremento del precio de la energía. Así lo han hecho Francia, Alemania, Portugal, Bélgica, Polonia e Irlanda. Pedro Sánchez también se comprometió a reducir las cargas fiscales en la última reunión de presidentes celebrada en La Palma. Pero ya parece haberse arrepentido. Al presidente del Gobierno no le gusta bajar impuestos.
Pedro Sánchez prefiere tirar de chequera y repartir el dinero de los presupuestos en lugar de abordar y resolver los problemas. Tiró de chequera cuando el volcán de La Palma arrasó la isla. Y todavía no ha llegado todo el dinero. A los transportistas en huelga “por trabajar a pérdidas” también les ha prometido 500 millones de euros para que se los repartan a su antojo y compensar la escalada del precio de los carburantes, lo que les ha parecido “un insulto”.
En la reunión celebrada en el Ministerio de Transportes con algunas asociaciones, excluyendo a la plataforma que ha organizado los paros, el Gobierno fracasó en su intento de frenar la huelga de los camioneros. Peor aún; “la falta de medidas concretas” ha provocado que se unan al paro asociaciones que todavía no se habían sumado. A Sánchez le ha salido el tiro por la culata.
El presidente del Gobierno está obligado a rebajar inmediatamente los impuestos de las energías si quiere acabar con la huelga de los transportistas y, por ende, el desabastecimiento de alimentos, el cierre de algunas empresas, el parón de los pescadores, de muchos ganaderos y agricultores y la escalada de la inflación. Hasta ahora, Sánchez se ha limitado a hacer un “tour” por las capitales de la UE. Se ha reunido con la presidenta de la Comisión Europea, el presidente del Consejo Europeo y los presidentes de Francia, Italia, Alemania o Portugal. Y su aportación al debate comunitario, su gran propuesta, ha consistido en pedir a los dirigentes europeos con los que se ha reunido “una respuesta equilibrada” a la crisis energética. Así lo afirmó tras el encuentro con Macron. Ése es su brillante plan para resolver los precios del mercado de la energía: una respuesta equilibrada de la UE.
Respuesta que espera que tome la Comisión Europea el día 25 y acuerde las medidas para bajar el precio de la energía. Pero, mientras, países como Francia, Portugal, Bélgica, Polonia e Irlanda ya han bajado los impuestos para frenar la subida de los combustibles y la electricidad. Pedro Sánchez prefiere esperar a que la UE le saque las castañas del fuego el día 25. Entonces, tendrá “una respuesta equilibrada”. Luego, el día 29, el Consejo de Ministros aprobará esas medidas y, con suerte, el día 30 entrarán en vigor. No hay prisa.