Después de más de 20 años debatiendo la necesidad y el dónde para un nuevo aeropuerto internacional para Ciudad de México, el 21 de marzo de 2022 se ha inaugurado la primera fase del “Felipe Ángeles”. Ni Atenco ni Tizayuca ni Texcoco. En Santa Lucía, teniendo por cimiento una base aérea militar. Dos décadas, incluida la represión en Atenco por parte del priista Peña Nieto por rechazar vender su tierra a migajas; y los panistas dejando una barda delimitando otro irrealizado como promesa incumplida. Y sí, el aeropuerto actual de CDMX está saturado y rebasado en capacidad, siendo insostenible. Su Terminal 2 –rebosante de corrupción panista– se sabía transitoria, por así decirlo. Y así es. Morena sí entregó, no como el PRI que jamás pudo y cuyo saldo fue: sin suburbano a Toluca – y frenó el de Zumpango– o apenas el Paso Exprés de Cuernavaca con socavón y muertos. Mas, solo inaugurar la obra a concluir a 8 años, opositores amenazan con cerrarla si retornan al gobierno, y retomar Texcoco. Así, 20 años más, necios.
Se mató el negocio priista que implicaba Texcoco, a edificar en un terreno lacustre inadecuado paliado con mantenimiento desde empresas de priistas, facturándolo ad aeternum a costa del Estado mexicano. Tan listillos y apañados, viera usted. Pues hete aquí que ni tendrán aeropuerto ni obtendrán mantenimiento. Se comprende la furia de los afectados y la campaña contra el de Santa Lucía desde adversarios políticos y ciudadanos en desacuerdo. Da igual cuándo se inaugurara, la gente anti-López Obrador no cambiaría un ápice, su sentir. Da igual si tiene cuentas opacas, si no está claro los reconocimientos internacionales (sobre todo, yanquis) para su operatividad internacional. Dicen que sin tales no habrá nuevas rutas a EE.UU., como si hubiera tantas en las actuales; o si vendieron tlayudas o si se desmarcó el arquitecto diciendo que no reconoce lo mucho de lo que ve, que de todas maneras lo han edificado los militares –a quienes eso fastidia olvidan que las FF.AA. cuentan con ingenieros militares– o que las felicitaciones sean a ellos, de tapadillo y no a López. El proyecto priista iba de “acuapuerto” a “acuapuerco”.
Me habría gustado que lo inaugurase el presidente ya en obra más avanzada y mejor señalizado y conectado, que no puede negarse que lo requiere. Queda a una hora y fracción de la capital mexicana y el actual seguirá operando un tiempo. Si triunfa, no veremos más la espectacularidad de Ciudad de México de noche.
Así que falta ver su efectividad, pocas aerolíneas se animan, no suena atractivo para el día a día, requiere de mejor intercomunicación de vialidades y sistemas de transportación –los planes para tales no suenan mal, pero ya se sabe: del dicho al hecho y el tiempo que ello tome– y en efecto, al presente gobierno le corre el tiempo en contra. Dos años y medio le restan para consolidar esta terminal y sobre todo, hacerlo irreversible. Por lo pronto, el presidente decretó como área natural protegida el terreno no usado de Texcoco. El terreno del Benito Juárez se reclama para área verde –muy necesitada en esa zona– así que revertir todo esto sería no un atentado ecológico, sino, además, una demostración de codicia. ¿Será si gana un partido político diferente a Morena en 2024? Rumoran que resucitaría el mal logrado proyecto de Texcoco, sabiéndolo descomunal monumento de corrupción priista de putrefacto talante haciendo negocios privados a costa de lo público.
En otro asunto, aprovechando la visita de Biden a Europa, en 2008 escribí en una revista universitaria un articulito sobre la defensa en Europa. Antes del Estado Islámico, Siria, los cayucos dirigiéndose a Europa; antes de que Trump le dijera a la UE y a la OTAN que no se hicieran tarugos con el financiamiento de la defensa y antes de la guerra de Ucrania o de la crisis de 2008. No fui pitoniso, solo observador. Lo recupero, intitulado: “¿Está dispuesta Europa a pagar su defensa militar?” Va el texto: “Vista desde este lado del Atlántico, Europa parece un éxito económico y político. Es la perfección misma hasta que se mira con lupa. Cuando se la mira, pesan más sus ciudades reconstruidas, su modernidad que combina con destreza tradición y visión de vanguardia, su solvencia y su bonanza, lo que –todo sumado– hace pensar a más de uno en una idealizada vida en aquel continente; y pesa todo ello más que los cada vez más frecuentes choques racistas, el desempleo solapado en “contratos basura” o los migrantes que tocan a sus puertas vía España, Italia o Alemania; recordándole a esta Europa rica, la Europa del euro, que ahora la migración es en sentido opuesto, del mundo hacia Europa y ya no de Europa hacia el mundo. Y que el hambre mueve a muchos millones hacia ella, como de ella y por la misma razón, muchos se fueron en siglos pasados.
Y cabe recordarlo: sus gobiernos y Bruselas, no saben bien a bien cómo responder a esto último. Colaboración externa y cerrar fronteras parecen una respuesta difícil de combinar, pero en eso está metida la Unión Europea (UE) apostándole así a frenar este fenómeno migratorio (de juventud, dicho sea), convertido en avalancha; presente frente a una Europa notablemente envejecida que necesita esa mano de obra que ya no puede aportar por sí misma. El eterno dilema de la oferta y la demanda que en Norteamérica, también se conoce.
La Europa rica presentada en la UE, ha permitido exclamar a otros europeos que ‘también quieren estar en Europa’. Esto es sorprendente escucharlo decir a un húngaro, por ejemplo, que viviendo en Centroeuropa, se pensaría que ya es europeo per se; siempre han sido europeos, pero como si no lo fueran hasta no estar dentro de la UE, como ya lo están ahora. Por supuesto, que lo que quieren decir es que quieren ser parte de la UE, pues eso implica materializar el sueño de que serán ricos por ser uno de sus miembros. Parece que no importa su desempeño ni su trayectoria histórica. Ser de la UE ya les garantiza prosperidad, piensan.
Empero, la pregunta es inevitable: ¿Europa, concretamente la UE, está dispuesta a pagar por su defensa militar? Y, como es obligado, debe preguntarse ¿y de qué o de quién habría de defenderse? Está claro que lo mismo puede ser del terrorismo islámico, sobre todo si se materializa o de una política pública de algún país que emprenda programas nucleares, que lo mismo de cualquier otra amenaza real o previsible.
Pero en mal momento llega esta necesidad de autofinanciarse en serio su autodefensa. Mientras debaten recursos para afianzar ese modelo que tanto se admira por sus rubros social o económico, pero que desatiende lo militar, bien ha de atenderse ese renglón ante la realidad mundial: los Estados Unidos siguen financiándoles su defensa supranacional (vía la OTAN), el tema de Oriente Próximo está candente y Rusia reclama su capacidad de defensa nuclear al sentirse amenazada por una OTAN demasiado próxima a sus fronteras. La política pacifista europea parece chocar con la idea de militarizarse. Incluso se desautoriza el servicio militar obligatorio en muchos países. Pero al mismo tiempo, Europa occidental debe recordar, igual que Japón, que ha podido desarrollar su sistema político y económico vigente y sostener su modelo social tan admirados, gracias a que países extraeuropeos les han financiado la defensa a gran escala.
Los Estados Unidos y/o la otrora Unión Soviética pagaron los costos de sistemas defensivos, al amparo de los cuales el modelo económico europeo pudo crecer sin distraer grandes recursos a su defensa. Pero el fin de la Guerra Fría pone en evidencia que, al tiempo que la geopolítica cambió, ser estrictamente europeos como lo pretenden en el modelo UE torna por lo menos incómoda, la presencia estadounidense en el continente, si no se quiere caer en un doble discurso. Pero los EE.UU. no se irán, pues los necesitan y los europeos no pagarán su propio modelo de defensa, a costa de distraer los enormes recursos sociales necesarios para una empresa de tal magnitud. Y EE.UU. no se irá pues, a punto de pedirles que se retiren, y cuando la Rusia armada le recuerda a Europa que allí sigue. Y que al igual que en los días de Pedro el Grande, Rusia quiere que la consideren Europa, que no necesariamente parte de la UE. No, necesariamente.
Así, el modelo europeo acaso enfrenta una enorme disyuntiva respecto al tema militar, pues no son tiempos para desmantelar su defensa, pero su verdadera independencia no llegará si sigue bajo la tutela defensiva de la OTAN, o lo que es lo mismo, de los Estados Unidos, país extraeuropeo, cabría recordarlo. Queda al tiempo, para saber que hará la UE con este interesante tema”.
Lo dije en 2008. En 2022 he constatado tanto de lo expresado y lo enfangado del asunto defensivo europeo, siempre en mal momento para replantearse. Hoy incrementan su gasto militar algunos países. Europa sabe bien lo que eso le representará y para mal.