Esta es una de las principales novedades de la nueva constitución de la curia, Praedicate evangelium que el Papa firmó el pasado día 19 y cuyo texto, de 250 artículos, establece importantes cambios en la organización de los servicios romanos del pontífice. Así se admite que es muy posible que “cualquier fiel", hombre o mujer, sea nombrado prefecto de un dicasterio u órgano de la curia. Este nombramiento debe ser decidido por el Papa, según la “competencia, poder de gobierno y función de la persona elegida”.
Es un cambio muy profundo, ya que hasta ahora casi todos los dicasterios romanos están presididos por sacerdotes, la mayoría de ellos cardenales. Solo hay una excepción ya que el único prefecto laico es Paolo Ruffini, al frente del dicasterio para la comunicación, que fue nombrado en 2018.
FRANCISCO ha querido señalar una vez más que la Iglesia está formada por hombres y mujeres, laicos y presbíteros y todos juntos trabajando para la Institución. De ahí, la necesidad de esta nueva Constitución apostólica “sobre la Curia y su servicio a la Iglesia y al mundo”, titulada Praedicate evangelium, que entrará en vigor el 5 de junio y que sustituirá a la actual constitución, la Pastor Bonus, promulgada en junio de 1988 por san Juan Pablo II y que será la quinta Constitución apostólica desde el nacimiento de la curia en 1588, a la que Praedicate evangelium define como una aparato de gobierno al servicio de la Iglesia y del mundo.”La curia romana no se sitúa entre el papa y los obispos. Se pone al servicio de ambos, según la naturaleza de cada uno”, dice el preámbulo. A lo largo del texto, se deja claro que el trabajo de los distintos dicasterios debe beneficiar a los obispos de todo el mundo, no solo al Papa. Esto es una consecuencia directa de la “sinodalidad”, un método de trabajo querido por FRANCISCO y omnipresente en la constitución.
Una de las novedades más importantes, junto con la presencia de los laicos, es que FRANCISCO ha decidido crear un dicasterio para la evangelización, que será presidido por el propio Papa y que estará asistido por dos pro-prefectos, cada uno de ellos colocado al frente de una sección de este nuevo dicasterio: uno encargado de la evangelización -heredero del Consejo Pontificio para la Promoción de la Nueva Evangelización- y otro encargado de la administración de los católicos en los países del sur, que hoy depende de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos.
Otro signo de que la evangelización se considera un eje fundamental del trabajo de la curia romana es que este nuevo dicasterio se presenta como el primero de los dicasterios, en la cima del organigrama de la curia, donde sustituye a la Congregación para la Doctrina de la Fe. Una forma de significar que la evangelización es más importante que la doctrina.
Otro asunto destacado y que ha pasado para algunos desapercibido, es que las prelaturas personales, como el Opus Dei, pasan depender del dicasterio del clero, lo que al parecer ha levantado ciertas suspicacias en los miembros de la Obra.
En fin, ya tenemos la esperada reforma que FRANCISCO deja en herencia a la Iglesia Universal y de la que ya avanzó sus deseos en las congregaciones generales, previas al Cónclave que le eligió.