Viernes 26 de septiembre de 2008
La reciente detención de dos miembros del aparato militar de ETA, uno de los cuales actuó como nexo entre la banda y Arnaldo Otegi durante las negociaciones de paz, pone de manifiesto la estrecha relación existente entre la organización terrorista y la política abertzale. Aunque no existían dudas acerca de la conexión ETA-Batasuna, esta operación supone una evidencia más y debería despertar el sonrojo del nacionalismo vasco que cada día encuentra menos argumentos democráticos para continuar sosteniendo su postura contraria a la ilegalización de Batasuna.
Al mismo tiempo, la detención de 14 miembros de Batasuna en territorio francés, donde dicha formación es legal, da una idea del cerco que la Policía ha establecido sobre el entorno de ETA, pues a cada acción de la banda le suceden sistemáticamente varias detenciones. Pero no solo eso: la persecución del entramado de Batasuna en Francia permite esperar una próxima ilegalización del brazo político de ETA también en aquel país, lo que supondría una dificultad añadida a la ya de por sí limitada capacidad de movimiento etarra.
La colaboración del estado francés en la lucha antiterrorista siempre ha sido clave para derrotar e ETA. Felipe González consiguió el primer éxito en este sentido cuando alcanzó, en 1983, un acuerdo de cooperación con François Mitterrand. Hasta ese momento, Francia siempre había evitado involucrarse en un asunto espinoso, considerando que lo más práctico era mantenerlo fuera de su territorio haciendo la vista gorda su utilización como retaguardia logística de la banda. La consecución del apoyo galo fue un gran revés para la banda y, desde entonces, Iparralde dejó de constituir una vía logística y de escape tranquila para ETA. Ahora, la asfixia del país vecino sobre los terroristas podría extenderse también a su brazo político, lo que acercaría el triunfo de la democracia sobre el fanatismo del nacionalismo étnico. Aunque debemos ser cautos, pues la ministra del Interior francesa, Alliot-Marie, ha subrayado que "ilegalizar un partido es una decisión judicial", algunos sectores ya han reclamado la suspensión de Batasuna, y empieza a haber cierto movimiento que invita al optimismo.
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