AL AIRE LIBRE

AYUSO NO PACTA CON EL DESASTRE

Luis María ANSON | Viernes 08 de abril de 2022
El PSOE ha logrado imponer su relato sobre las alianzas. Todo aquel que...

El PSOE ha logrado imponer su relato sobre las alianzas. Todo aquel que defienda, no ya el pacto, sino la simple colaboración con Vox queda crucificado sobre el madero de la extrema derecha. No voy a entrar en la ideología que vertebra el partido de Abascal y que en sus cien puntos programáticos sintetiza la ideología de Ramiro de Maeztu. Pero hay que tener un crecido tupé para denunciar al Partido Popular por eventuales acuerdos con Vox, cuando el PSOE vive suntuosamente en alianza con la extrema izquierda, incluso con ministros militantes del Partido Comunista, es decir el ultraizquierdismo. Pero los relatores de Moncloa han conseguido obviar la desfachatez de la ultraizquierda y trasvasar al Partido Popular la vergüenza política de entenderse en alguna actuación con Vox, que es un partido constitucionalista.

La presidenta de Madrid, Isabel Díaz Ayuso ha denunciado la cínica maniobra y ha proclamado: “No voy a pactar con los que van a arruinar España”, es decir con comunistas, podemitas, proetarras y secesionistas de vario pelaje. “No voy a pactar -ha añadido la popular presidenta- con el desastre”. No está dispuesta ni siquiera a coquetear con golpistas y separatistas. La independencia personal, política e ideológica de Isabel Díaz Ayuso resulta admirable y reconfortante. Con los que están arruinando España, la presidenta madrileña no quiere negociar nada. El pueblo sencillo y serio agradece la claridad y la espontaneidad de la presidenta y la ovaciona en cualquier lugar por ella visitado. Las gentes medias agradecen la forma de expresarse de Isabel Díaz Ayuso y la respaldan. Con ella se acabaron los eufemismos, las rendiciones y las veladuras. Hace la política que gusta, sobre todo, a las nuevas generaciones. Ni componendas ni artilugios ni fuegos artificiales. Claridad rotunda, eso es lo que caracteriza a la presidenta madrileña y eso es lo que ha metido en su zurrón electoral los sufragios de aquellas ciudadanas, de aquellos ciudadanos hartos de soportar los engaños y las jugarretas de una clase política que se distingue por su mediocridad, por el aliento vulgar de sus acciones y por su palabrería.