Opinión

La Pasión en Ucrania

En la FRONTERA

Rafael Ortega | Sábado 09 de abril de 2022

Hoy el Gólgota está en Ucrania. Allí, miles de personas están siendo sacrificadas por la brutalidad de unos dirigentes vecinos que están dispuestos a todo con tal de conseguir su maldito objetivo, que no es otro que subir peldaños en la escala mundial de las superpotencias.

Ahora el juego se ha vuelto cada vez más peligroso y mientras millones de ucranianos huyen de ese Gólgota, los países que conforman la Unión Europea vamos a tener que escoger entre paz o energía, pero sobre todo, vamos a tener que dejar un cinismo que nos ha envuelto en los últimos años y nos hemos lavado las manos, como Pilatos, cuando en el cercano 2014 Rusia invadió Crimea.

Y ha tenido que ser de nuevo FRANCISCO el que haya llamado la atención de esta vieja Europa que se ha convertido en “un parque temático” y que espera recuperar su influencia tras esta dolorosa crisis. El Papa, en su reciente viaje a Malta, ya ha advertido de su deseo de viajar a Kiev, una peregrinación muy dolorosa si llega a realizarse, pero que servirá para que el nuevo zar de todas las Rusias, vea como “las sandalias del pescador” son capaces de pisar un suelo bañado de sangre y volver a recordar que, por ejemplo, las personas que han tenido que abandonar sus hogares “no son números, sino personas de carne y hueso, rostros, sueños a veces rotos”.

Este domingo vamos a recordar la entrada de Jesús en Jerusalem. Una entrada triunfal preludio de la Pasión de Nuestro Señor, pero anticipo también de la Pascua de Resurrección que nos abrirá las puertas a la esperanza. Una esperanza para todos. Una esperanza de paz para todos y que acabe con el egoísmo de esos pocos que quieren dominar todo.

Y ante esa gran Verdad, que es la Pascua de Resurrección, nosotros, los periodistas, tenemos hoy más que nunca la obligación, la necesidad, de comunicar el Bien, porque como nos dice el Papa FRANCISCO en su Evangelii Gaudiumel bien siempre tiende a comunicarse. Toda experiencia auténtica de verdad y de belleza busca por sí mismo su expansión, y cualquier persona que viva una profunda liberación adquiere mayor sensibilidad ante las necesidades de los demás. Comunicándolo, el bien se arraiga y de desarrolla” .

Estamos viviendo unos momentos muy difíciles y complicados en los que la Verdad y el Bien no son los ejes de la información. Os invito, me obligo, a que sepamos guiarnos en nuestra bendita profesión con la Verdad y el Bien como protagonistas de la misma.