Editorial

Pactar con Vox no es comparable a gobernar con Podemos, ERC y Bildu

EDITORIAL

EL IMPARCIAL | Martes 12 de abril de 2022

Los adictos a lo políticamente correcto comparan los pactos del PSOE con Podemos, ERC y Bildu al alcanzado en Castilla y León entre el PP y Vox. Por su parte, la izquierda se escandaliza de la entrada del partido de Abascal en el Gobierno de Mañueco, pero calla sobre los siniestros aliados de Sánchez para llegar y mantenerse en La Moncloa.

Pero, demagogias aparte, nada tiene que ver pactar con Vox a hacerlo con los comunistas, amateurs de golpistas y proetarras. El partido de Abascal puede calificarse de extrema derecha, pero defiende la Constitución basada en la Monarquía Parlamentaria y la unidad de España, mientras los socios de Sánchez tienen como objetivo principal abolir la Monarquía, crear una República totalitaria y desguazar nuestra nación con la independencia de Cataluña y el País Vasco.

La mayor torpeza del PSOE y el PP cuando han gobernado en solitario ha sido mantener la Ley D´hondt, que ha propiciado que, por ejemplo, ERC tenga 13 escaños en el Congreso con el 3,61 por ciento de votos y Ciudadanos, 10 diputados con el 6,79 por ciento. No solo es injusto y hasta antidemocrático. También radicaliza al Gobierno de turno por tener que contar con el apoyo de ese batiburrillo de partidos nacionalistas y regionalistas instalados en el Hemiciclo, pese a su escaso apoyo electoral.

Las recientes elecciones francesas son un gran ejemplo de las ventajas de la segunda vuelta, probablemente el mejor sistema electoral. Por mucha alarma que haya provocado el gran resultado de Le Pen, resulta prácticamente seguro que gobernará Macron. Con la Ley D´ hondt, el Parlamento francés se convertiría en una jaula de grillos comparable al español. Con su sistema electoral, el actual presidente podrá gobernar en solitario.

Y ahí radica la necesidad del PSOE y el PP de pactar con los partidos extremistas para poder gobernar o, si no, arriesgarse a una repetición electoral. Ése es el gran problema de la política española: la fragmentación y radicalización del Parlamento. Pero en ningún caso es comparable un Gobierno de coalición entre el PP y Vox a los pactos del PSOE con comunistas, aficionados al golpismo o herederos de los terroristas de ETA. Decir lo contrario obedece a la demagogia de los adictos a lo políticamente correcto.