Opinión

De fachas y nazis, la vulgarización del insulto

Y DIGO YO

Javier Cámara | Martes 12 de abril de 2022

Si todos los días te llamo fascista, aunque no lo seas, te acabas acostumbrando y no te ofende. Si con asiduidad te llaman nazi, conseguirán que te dé igual y el insulto no tendrá efecto. No debería ser así y tendríamos que tomarnos más en serio el oprobio. De hecho, la primera vez siempre nos indignamos y frunciendo el ceño y ensalzando los valores éticos y morales, todos, todos sin excepción, nos autocalificamos como demócratas. Unos se dirán socialdemócratas y otros demócrata-cristianos, pero todos aborrecerán del fascismo y del nazismo. Lógicamente.

Digo que el insulto no tendrá efecto, y ese es el problema, por reiteración, por abuso del término. No quiero con esto apelar a la imaginación del orador para que se esfuerce en buscar improperios diferentes cada día, propongo que se sea más ingenioso y no se insulte y si considera que es inevitable, casi forzoso, tener que hacerlo que se elija bien el insulto.

Un diputado de Vox comparaba recientemente en el Pleno del Congreso al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, con Adolf Hitler. Concretamente hacía la similitud de nuestro jefe del Ejecutivo con el “führer”, término que, por cierto, pronunció con una vehemencia y exactitud sorprendente para lo que estamos acostumbrados. Segundos antes, igualaba al ministro de la Presidencia, Félix Bolaños, con el ministro de propaganda nazi, Joseph Goebbels, por cierto también, como es sabido y por desgracia, con bastante éxito en su cometido.

Creo que el diputado José María Sánchez se equivoca. No sé si consigue el efecto deseado entre la ciudadanía que opina, más bien al contrario. A mí me parece un insulto fácil y poco imaginativo asociar a cualquier político que se sitúe en frente de “nazi”. Quizá el representante de Vox considere que no está ofendiendo, que se limita a describir, o es muy probable que el agravio solo lo infiera para quedar bien de cara a “su” galería.

Bolaños se indignó. ¡Claro, usted también lo haría! Exigió, con razón, al diputado de Vox que retirara los insultos y con la boca llena, como el que sabe que se encuentra en posesión de la verdad, replicó que “la representación de la soberanía nacional en el hemiciclo no tiene por qué soportar unos insultos tan alejados de la realidad”. Añadió que “es inaceptable”.

Pero es que ese también es el problema. Claro que es aceptable. No por gusto, por reiteración. Ya nos hemos acostumbrado, hay que decirle al ministro. Es “aceptable” porque desde el PSOE, partido al que pertenece Bolaños, y desde muchas otras formaciones se utilizan constantemente este tipo de afrentas. Los que se llevan las manos a la cabeza ahora porque piensan, y se creen también en posesión absoluta de la verdad, que se han traspasado muchas líneas rojas de la democracia con estos insultos tienen, imagino que intencionadamente, muy mala memoria.

No deja de sorprender que se indignen tanto en las formaciones de izquierdas cuando Bildu, que todos sabemos quiénes son y cómo funcionan sus cabezas, o Izquierda Unida, un partido que abraza el Comunismo, ideología bajo la cual históricamente también hemos visto qué han hecho y hacen hoy con los que no piensan como ellos, han utilizado estos insultos precisamente contra Vox. El PSOE que ahora se solivianta también ha utilizado estos términos contra la formación de Santiago Abascal y antes, incluso, contra el PP.

Coincidirán conmigo en que el portavoz de Podemos, Pablo Echenique, no está demasiado sorprendido por la utilización de este insulto puesto que es, en los últimos tiempos, uno de los que más utiliza la palabra “nazi” para hacer referencia a los partidos de derechas. Antes era Gaspar Llamazares de IU, lo recordarán, el que de manera insistente relacionaba al PP con Franco y con Hitler.

Si intentamos hacer referencias a las veces que los partidos de izquierdas han llamado fascistas a los partidos de derechas, necesitamos mucho más tiempo del que usted y yo estamos dispuestos a perder. Pero, ¿a que recuerdan a Adriana Lastra utilizar este insulto contra, precisamente, Vox? ¿Y cuando una diputada de ERC se acercó hasta el escaño de Macarena Olona para llamarla “fascista” a la cara? ¿Se acuerdan qué hizo la presidenta del Congreso, Meritxell Batet, en este caso? Pues eso: mirar, nada.

Y digo yo: ¿Ha visto usted indignarse a los miembros del PP y Vox, y de alguna formación más, cada vez que les han llamado fascistas? Imagino que el primer día sí, pero después del abuso de estos insultos, perfectamente aplicables a ideologías no necesariamente ligadas a los partidos de derechas, la injuria se normaliza. Al final, se vulgariza el insulto y se desvirtua el significado de facha o nazi.

¡Cuántas veces se olvidan de que todos son políticos y que todos utilizan los mismos recursos y trucos, más elegantes o menos, para conseguir que usted y yo, que somos los que al final decidimos, les votemos!

Por cierto, lo que veo que está tardando en llegar al Congreso como insulto es llamar al rival político “Vladímir Vladímirovich Putin”, mejor si está pronunciado en perfecto ruso. Pero no veo a Echenique o Garzón utilizándolo…