Editorial

Una inflación intolerable, entre las más altas de Europa

EDITORIAL

EL IMPARCIAL | Miércoles 13 de abril de 2022

El Instituto Nacional de Estadística confirmaba este miércoles un dato de inflación histórico. Los precios escalaron un 9,8% interanual en marzo, lo que supone una cota inédita desde 1985. Se trata de un alza nunca vista desde que España entró en el euro y conviene contextualizarla dentro de un entorno de precios al alza en las economías occidentales.

España es uno de los países europeos con una inflación más abultada. Los precios subieron un 7,5% de media entre los países de la UE, lo que marca un diferencial de 23 puntos básicos con respecto a la economía española. Registró casi el doble de la inflación de sus vecinos, Francia y Portugal y, en el contexto europeo, comparte el podio de los países más afectados por la ola inflacionaria con Holanda y los países bálticos.

La guerra de Ucrania explica en parte este alza generalizada de los precios en los países occidentales. Las turbulencias ocasionadas por el propio conflicto, y las duras restricciones económicas impuestas al régimen de Vladímir Putin han llevado a una escalada de precios en la energía y los combustibles que ya se traslada al resto de bienes de consumo.

Si se aísla la llamada inflación subyacente, que no tiene en cuenta los precios más volátiles, los de la energía y los alimentos no elaborados, la tasa española se situó en el 3,4%, un nivel no visto desde 2008 y muy por encima del objetivo del Banco Central Europeo. Una evidencia de que el problema español no está localizado tan sólo en la luz o los combustibles, ni tan siquiera en los cereales, como pretenden los que culpan de la subida de los precios a la guerra de Ucrania, uno de los mayores productores de cereal del mundo.

Frente a los debates estériles que promueve el Gobierno, es necesario resaltar el sufrimiento de los bolsillos españoles. La inflación está echando a perder la frágil recuperación de la economía española tras la pandemia de Covid, destruyendo el poder adquisitivo y comiéndose los ahorros de los ciudadanos. Los españoles son hoy casi un 10% más pobres de lo que eran hace un año.

Mientras tanto, Pedro Sánchez sigue repartiendo el maná del dinero público sin aflojar la carga fiscal. El alza de los precios cae como una losa sobre empresas y familias pero permite al Estado recaudar mucho más de lo previsto. España necesita una política económica seria. Lo más urgente es una bajada de impuestos para paliar la pérdida de poder adquisitivo y aliviar al sector productivo, cada vez más agobiado por el afán recaudatorio de un Gobierno que, antes que soluciones, busca excusas.