El viernes 8 de abril, conocimos la sentencia judicial de una de las piezas separadas del cado Gürtel, con graves condenas para los imputados y el fallo de una sanción pecuniaria al Partido Popular por su imputación de financiación ilegal en las remodelaciones de la sede del partido en la calle Génova. Al ser preguntado el Sr. Feijoo por los medios audiovisuales, declaró sin ambages y con rotundidad:
“Tenemos que asumir de una vez, que el partido popular participó de forma negligente e irresponsable en la financiación ilegal en las reformas de la sede, no nos aferremos a tramas conspiratorias, aprendamos de los errores del pasado y cerremos fila reorganizando un partido más afín con el deseo de los electores para ocupar el amplio espectro que representa el Centro Derecha.”
El Sr. Feijoo afronta así con firmeza el reto peliagudo de la renovación del partido, reiterando que él no ha venido a insultar ni a pronunciamientos cargados de hipérboles en las criticas al gobierno en el poder. Es imperativo, abrir un nuevo ciclo de moderación en los debates parlamentarios, sin renunciar a ser exigentes como nos corresponde como principal patido de la oposición. Vivimos una situación histórica excepcional y no debemos poner el foco en desgastar al gobierno, sino la de rebatir las acciones del gobierno que no vayan en la mejora de la sociedad, esta es nuestra misión, y si es preciso llegar a acuerdos puntuales con el partido que gobierna, ahí estaremos.
Deduzco de sus reiteradas manifestaciones que el deseo legítimo del Sr. Feijoo de analizar los pro y los contra de las propuestas del gobierno, como es su obligación, a mi entender, no se corresponde con la etimología del vocablo tradicional de oposición, que como sabemos se define como “Acción y efecto de ponerse sistemáticamente en contra”. El Sr. Feijoo deja su impronta de sutil inteligencia y de gran estadista y deja claro que sus intenciones giran sobre el “Control en su justa medida, topónimo de oposición,” con la honesta intención de no poner palos en la ruedas de la democracia del entendimiento, sustituyendo oposición por vigilancia ceñuda y de estricto control.
Aquellos españoles que peinamos canas, y que hemos vivido los tiempos duros de la posguerra y el paso pacifico de la transición, llevamos con escepticismo y con resignación los gobiernos que han transitado durante estos años de democracia y en la que los dos partidos que han llevado el timón, han sido condenados por corrupción. Ha quedado en las tinieblas de la “Historia judicial” la responsabilidad directa de sus dirigentes, pero al menos, ha quedado patente sus negligencias de “Control in vigilando”, y dejando en el limbo la culpabilidad de los que saquearon los fondos públicos y reservados de las arcas del estado.
Rompo una lanza en favor del Sr. Feijoo, y algunos me preguntarán el porqué, cuando estoy escarmentado de todos los políticos e incluso he escrito un libro al que he titulado “Partitocracia versus Democracia” en proceso de encontrar una editorial y cuyo eje principal pivota sobre la falta de estadistas y en la necesidad acuciante de topar con gestores del bienestar social. La razón de mi confianza en el Sr. Feijoo, viene determinada por haber sido CEO (Chief executive Officer) y presidente de emblemáticas empresas con una dilatada y exitosa carrera como gestor, que tomó la decisión en su madurez intelectual de dedicarse a la política con una decidida vocación de servicio a la sociedad gobernando con mayoría la comunidad de Galicia desde hace dos décadas. No ha seguido la trayectoria tradicional del político de oficio; “La de graduarse en derecho, y afiliarse en su juventud a pegar carteles, cosechar méritos, y esperar sumiso y obediente a que un padrino del partido le suba en el escalafón”.
Como ha pronunciado certeramente el Sr. Feijoo, tenemos que fajarnos y enfrentarnos con ánimo y dosis de estoicismo y entrega para el combate en estos años difíciles que vamos a vivir, apretando dientes y sacando lo mejor de cada uno, como señalaba Nietzsche en su concepto de Superhombre, con valentía, determinación y honesta participación, superaremos el déficit progresivo de nuestra economía que nos acerca cada vez más al abismo, con una deuda desmesurada del PIB que amenaza el bienestar de las futuras generaciones.
Los grandes estudiosos de la historia, coinciden acerca de los hechos acontecidos por los seres humanos. Animales y organismos vivos, así como en la influencia del Sol y de la Luna en los procesos de fotosíntesis con la vegetación, liberando moléculas de oxigeno, así como los ajustes de las placas tectónicas de la Litosfera y erupciones volcánicas que han originado tantos desastres en la Naturaleza y sus habitantes, no deja de ser una constante que toma la figura geométrica circular, y que se viene repitiendo en la Historia, desde que el planeta tierra se situó en su galaxia.
Claro está que las guerras, las getas épicas, los genocidios, las bellas composiciones poéticas, artísticas y musicales. Las hambrunas y las pandemias, se reproducen a través de los siglos, cada una con sus propios matices y genuinas características.
Considero que es momento propicio y que ya se dio en nuestra Historia política del siglo XIX, de forma paralela y salvando las distancias, la de la de consensuar los dos grandes partidos un sistema de gobernanza semejante al que se produjo en el periodo (1876/1923) la Restauración borbónica de Alfonso XII con dos formaciones de gobiernos que alternaron el poder con maestría, tolerancia y respeto: La del conservador Cánovas del Castillo y la del Liberal Práxedes Mateo Sagasta que apostaron lealmente por el bipartidismo erradicando las turbulencias de la primera republica y de los cantones regionalistas, dando solidez a la monarquía de una España decadente que había perdido las colonias de ultramar.
La visión de la patria del Sr. Feijoo que muchos ciudadanos atisbamos, salvando las diferencias de los retos históricos que se dilucidaron en el siglo XX, tiene su asentamiento con los postulados que el maestro Ortega y Gasset transmitió a su discípulo José Antonio Primo de Rivera, el creador de la Falange, que fue acotando su idealismo inicial, distanciándose del nazismo de Ramiro de Ledezma, al mismo tiempo que yuxtaponía su pensamiento junto al de Ramiro de Maeztu, quien defendía el concepto de la Hispanidad como espacio de espíritu común que enlazaba catolicismo y monarquía como elemento cohesionador.
Ortega y Gasset aleccionaba a José Antonio Primo de Rivera en responsabilizarnos de las consecuencias de nuestros actos, mostrándole como ejemplo que el ejercicio de la política se asemeja a un elevado edificio, construido con los materiales del tacto, prudencia, honestidad y audacia, evitando el abrasivo producto de lo taimado, formando una amalgama de doctrinas morales que le sirve de cohesión, y en el que cada piso sostiene al que le sigue en vertical, finalizando su aserto de que la Política es la arquitectura integral que incluye además de las plantas y salones, los sótanos y sus cloacas.
José Antonio Primo de Rivera, una vez prisionero en la cárcel de Alicante, escribió su póstuma obra, una composición poética: “La Gaita y la Lira” de la que hago una breve semblanza.:
“No reconozcamos como patria, solo el arroyo, el césped, la canción y la gaita, pura sensualidad del dulce vino que acompaña a las notas musicales, ya que ello nos envolverá en una profunda melancolía. Cuando plañe la gaita sin llegar al frenesí, disfrutaremos de la Lira y la Gaita en puntuales momentos, pero sin llegar a entregarle nuestros secretos, deslizando el espíritu hacia la sociedad en su conjunto. Pongamos el esfuerzo focalizando en la FE de un destino común, de tal suerte que configuremos juntos una GRAN EMPRESA NACIONAL
,cuyos pilares tengan su propia geometría con sus colores tradicionales, y juntos en armonía y pacífica convivencia, brindemos al Sol todos los españoles el himno solemne de los madrigales.
Finalizo parafraseando al sufista Rumi en su poema dedicado a los gobernantes:
“Cuando des un paso adelante y penetres en la Jungla, sabes a lo que te expones, a las picaduras de serpientes, de insectos ponzoñosos. Soporta con serenidad los gritos salvajes de las alimañas y no te tiemble el pulso para desbrozar las espinas y las zarzas de la maleza, sigue con firme voluntad y encontrarás al final el sendero que te conducirá a la paz y el sosiego de un manto de flores, entonces detente y remansa tus sentidos para respirar con intensidad la fragancia de la peonía, la gardenia y la rosa, la lavanda y el clavel. Una vez embriagado del seductor perfume de la Naturaleza, será el glorioso momento en el que te darás cuenta de que ha merecido la pena de haber sufrido los latigazos en la conquista del poder.”