SND Editores. Madrid, 2022. 332 páginas. 20 €.
Por Miguel Suárez
La Guerra Civil española fue el más aciago episodio de nuestra reciente historia. Sembró de muerte y destrucción el suelo patrio y supuso una brutal división en la sociedad. La contienda fratricida esparció odio en las propias familias, no pocas veces enfrentadas por la participación de sus miembros en uno de los dos bandos en liza. Tras cuarenta años de dictadura al terminar el conflicto bélico, se produjo la Transición, luminoso periodo que demostró que los españoles no están inexorablemente condenados al guerracivilismo. En la Transición resultó posible superar el rencor por parte de los dos bandos y llevar a cabo la reconciliación.
Pero, por desgracia, la izquierda se empeña en cuestionar la Transición e impulsar diversos mecanismos para que la discordia y el resentimiento se instalen en la sociedad española. Sin duda, entre ellos ocupa un lugar muy destacado la conocida como Ley de la Memoria Histórica, puesta en pie por el Gobierno del socialista José Luis Rodríguez Zapatero en 2007. Esta, se explica en este libro de Guillermo Rocafort, es una primera versión de cómo “la izquierda española ha entrado en la Historia de España como un elefante en una cacharrería”. Tras esa primera versión se han venido haciendo otras hasta llegar, de la mano del actual presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, a la Ley de Memoria Democrática.
En todas las versiones es manifiesto un enorme sectarismo, además de ser una chapuza legislativa, que separa a los contendientes en “buenos” y “malos”, cuando es obvio que en las guerras, y quizá aún más en las fratricidas, el horror y la brutalidad están presentes por igual en los dos bandos. Pero en esta ley prácticamente solo contempla como víctimas a las que lo fueron del bando franquista, cuando el otro bando se empleó igualmente a fondo. Ahí está, entre muchos otros ejemplos, las siniestras checas funcionando a todo gas en ciudades como Madrid o Barcelona.
Contra el fraude, la tergiversación y el maniqueísmo de la memoria histórica se alza este combativo trabajo de denuncia debido al exlegionario, secretario de la Plataforma Millán Astray, escritor, abogado y profesor Guillermo Rocafort, que tiene en su haber más de veinte libros sobre Historia -su gran pasión-, Derecho y Economía.
Guillermo Rocafort aborda el asunto de manera directa desde múltiples aproximaciones y aboga por la derogación de la ley que, además, está costando, denuncia, una ingente cantidad de dinero a todos los españoles con su generoso reguero de subvenciones a un sinfín de “chiringuitos”. La propuesta de Rocafort es también una arremetida contra cualquier vestigio de lo políticamente correcto. Así, por ejemplo, ataca la película Mientras dure la guerra, que ha recibido cuantiosas ayudas públicas. Le parece que en ella su director, Alejandro Aménabar, nos muestra una Salamanca y unos personajes falseados.
“La Ley de La Memoria Histórica es un auténtico rodillo legal de abusos y arbitrariedades. Una Caja de Pandora que ha abierto la izquierda, con la complicidad de la derecha, y que ha soltado por nuestra Nación todos los demonios de nuestro Pasado más triste y sanguinario”, resume Rocafort.
En efecto, destapar la Caja de Pandora solo trae imprevisibles y nefastas consecuencias.