El alto comandante ruso Rustam Minnekaev ha informado este viernes de que sus objetivos se centran en el "control total" del Donbás y del sur de Ucrania para abrir un corredor terrestre que conecte no solo la anexionada Crimea, sino también Transnistria, la separatista y prorrusa región de Moldavia.
Según el Ministerio de Defensa ucraniano, después de hacerse con el control del sur de Ucrania, la próxima "víctima" de Rusia será Moldavia, "donde dicen que los hablantes de ruso están siendo oprimidos".
Un documento informativo elaborado por la Oficina de Información Diplomática del Ministerio de Asuntos Exteriores español detalla la situación interna de Moldavia, que está marcada por el denominado 'conflicto congelado' relativo a la región de Transnistria, la estrecha franja de territorio entre el río Dniester y la frontera con Ucrania, de población de origen mayoritariamente eslavo, fruto de la política de rusificación llevada a cabo en tiempos de la Unión Soviética. "El 2 de septiembre de 1990, preocupados por el aparente giro pro-rumano en la entonces República Socialista de Moldavia, los diputados de la cámara regional de Transnistria votaron mayoritariamente a favor de su independencia bajo la denominación de República Moldava de Transnistria", explica el ministerio dirigido por José Manuel Albares.
A partir de la independencia de la República de Moldavia, el 27 de agosto de 1991, las nuevas autoridades moldavas de Chisinau no aceptaron la fragmentación del país. En enero de 1992 estalló una guerra civil, que se cerró con un armisticio en julio de ese mismo año y en la que Rusia tomó parte suministrando armamento a los separatistas de la región. "Desde entonces, Transnistria ha sido de facto administrada por un Gobierno, con sede en Tiraspol, que no ha obtenido reconocimiento internacional. Las autoridades moldavas la consideran una 'unidad territorial autónoma con estatuto legal especial'".
En el marco del armisticio firmado en julio de ese año 1992 bajo los auspicios de la OSCE, las tropas rusas pasaron a formar parte de la Comisión Conjunta de Control, junto a efectivos moldavos y transnistrios, con un cometido inicial de mantenimiento de la paz. "A día de hoy permanece en Transnistria el denominado Grupo Operativo de Fuerzas Rusas. No se ha producido hasta la fecha la retirada de las tropas y el armamento rusos presentes en ese territorio a pesar de diversos compromisos asumidos en este sentido por Moscú (acuerdo ruso-moldavo de octubre de 1994, no ratificado por la Duma rusa; compromiso del presidente Yeltsin con ocasión de la Cumbre de la OSCE de Estambul, en noviembre de 1999)", advierte el ministerio de Exteriores español.
El interés de Rusia por conectar su territorio con esta zona radica en que en ella cuenta con un reducido contingente militar que, en su momento, tuvo cobertura como fuerzas de mantenimiento de la paz. Actualmente mantiene en Transnistria en torno a 1.500 efectivos, principalmente encargados de la custodia del armamento y municiones rusas todavía presentes en la zona. La Federación Rusa tiene un papel destacado en el proceso de conversaciones sobre Transnistria, aunque en este momento la situación se encuentra en un punto muerto: "Sólo se producen pequeños pasos de carácter práctico impulsados por el representante de la OSCE en la región, destinados a facilitar la convivencia diaria entre las comunidades de ambos lados del río Dniester".
"Las relaciones de Moldavia con Rusia, profundas y complejas, se encuentran marcadas por la presencia militar rusa en Transnistria, la numerosa comunidad moldava residente en Rusia (se estima en torno al medio millón de personas) y la fuerte dependencia energética moldava respecto al gas ruso que alimenta a la única central eléctrica de Moldavia, que está situada en la región secesionista de Transnistria", añade Exteriores.