Como ha desvelado el diario digital El Confidencial, Luis Rubiales, presidente de la Federación Española de Fútbol, pactó con Gerard Piqué, jugador del Barcelona y copropietario de la empresa Kosmos, una comisión millonaria para la celebración de la Supercopa española de fútbol en Arabia Saudí. Como denunció entonces El Imparcial, resultaba evidente que el traslado del torneo a un país que, además, no respeta los derechos humanos, obedecía a un mero negocio y suponía un grave error por impedir que los aficionados españoles pudieran asistir a los partidos. Pero no era solo un negocio. Se trataba de un chanchullo para que la RFEF y el central catalán se repartieran unas jugosas comisiones. Según se comprueba en los audios publicados por el periódico, los protagonistas del pelotazo se repartieron 40 millones de euros para la Federación y 24 para la empresa del jugador. Un escándalo que debería obligar al dirigente deportivo a dimitir.
También según cuenta El Confidencial, se ha descubierto que Luis Rubiales ocultó a los órganos internos de control de la Federación su pacto con Gerard Piqué. La vicepresidenta de Integridad de la Federación, Ana Muñoz, pidió a Rubiales y su equipo que le aclararan los compromisos que había adquirido el organismo con la empresa Kosmos, pero éstos negaron que existiera ningún tipo de acuerdo. También vetó Rubiales un informe del Comité de Ética de la propia Federación, que se opuso a celebrar la Supercopa en Arabia Saudí por tratarse de una dictadura que pisotea los derechos de las mujeres, castiga la homosexualidad y aplica la pena de muerte. Tanto Muñoz como los tres integrantes del Comité de Ética de la RFEF presentaron su dimisión semanas después.
El escándalo salpica directamente al presidente de la Federación por urdir una trama presuntamente corrupta para presionar a las autoridades saudíes y obtener unos millones de euros. Un dinero imprescindible para poder pagarle los 634.518 euros anuales que cobra solo por pasearse por los palcos de los estadios de fútbol. En principio, aunque siniestro, el papel de Gerard Piqué como comisionista no parece tener consecuencias legales. Pero la operación urdida por Luis Rubiales debería conllevar la dimisión inmediata de un dirigente, cuya gestión ha sido cuestionada desde el primer día de su presidencia. Y, ahora, por el descrédito de la RFEF y por la penosa imagen del entero fútbol español.