Ya no hay duda. Todavía no sabemos qué día tendremos que volver a pasar por las urnas, pero nadie discute que será en cuanto Pedro Sánchez tenga algo a lo que agarrarse. El presidente del Gobierno está en “modo electoral” y no para de atizar lo que puede al PP con ese nuevo discurso de que es el PP, el de Montoro y Rajoy, el que sube impuestos o a cuenta de la compra de mascarillas en el Ayuntamiento de Madrid.
Como quiera que todavía no ha convocado los comicios, hemos de suponer que el “rollo” de los impuestos que subió el ministro de Hacienda no le da para ir a una campaña electoral con garantías de ganar nada. Entre otras cosas, porque todo el mundo sabe que Montoro tuvo que hacerlo, como Rajoy con los famosos recortes, porque Zapatero dejó a España para entregársela a los “hombres de negro” de Bruselas. Oye, al final parece que no tuvieron que venir gracias a esas medidas.
Qué le preguntes al jefe del Ejecutivo por cuestiones tan importantes como las previsiones de crecimiento o la inflación y te salga con el cuento de que el Ayuntamiento de Almeida compró “fatal” mascarillas es cuanto menos que infantil. Cuando tiene miembros de su Gobierno imputado por la compra de material sanitario durante la pandemia, en el “y tú más” sale perdedor.
En moncloa, con unas encuestas que dicen que el PP ya acapara más intención de voto que toda la izquierda junta, solo queda agarrarse a que Feijóo tendrá que gobernar con Vox, la ultraderecha. Pero claro, ese discurso, cuando se ha pactado con la ultraizquierda, con separatistas y con amigos de terroristas es tan ridículo como venir ahora, que ya ves la casilla de salida, a proponer pactos al principal partido de la oposición. Ni quiso tomarse en serio a Casado ni ha empezado haciéndolo con Feijóo, como se pudo ver en la reunión en Moncloa.
Además, que no se olvide, hablamos de Pedro Sánchez, que en España todo el mundo, todo, los de izquierdas y los de derechas, saben lo que vale su palabra. Sinceramente, ¿usted se fiaría?
Por otra parte, si lo que Sánchez busca es reconciliarse con el electorado, debe tener en cuenta que también resulta poco elegante achacarse el mérito de un sector como el turístico, el de la hostelería, que es de los pocos que ahora puede dar buenas noticias, después de todo su sacrificio durante la pandemia y la pérdida de poder adquisitivo por la falta de rentabilidad ahora con los costes de la energía y los carburantes disparados.
No puede el presidente de un país apuntarse los tantos de los demás cuando son buenos y culpar a la política europea o a la “guerra de Putin” cuando vienen mal dadas o, simplemente, mal gestionadas desde aquí. Todo para no reconocer falta de eficacia, de ideas y de políticas para que la crisis no sea tan importante para el bolsillo del ciudadano. Pero ya que hablamos de elecciones, ¿se imaginan ustedes lo que habría tardado Pedro Sánchez en convocarlas si no se hubieran destinado miles de millones de euros de los fondos europeos a España? ¿Cuánto tiempo de presidente le debe Sánchez a la UE?
Y pensando también en las próximas elecciones, lo más curioso: si el PNV ya se ofrece a pactar con el PP, con la excusa que quiera poner, después de la “puñalada trapera” a Rajoy en su moción de censura es porque también está en “modo electoral” y como buen partido que solo atenderá al mejor postor, es decir, al que más dinero le dé, intenta arrimarse como puede al que más papeletas tiene.
Pero Sánchez ya tiene la solución: o gobierna él “con Yolanda Díaz”, ojo, ni palabra de Podemos, lo que ha llamado el centro-izquierda, o será “el caos de un Gobierno del PP con Vox”. Parece evidente que ni la vicepresidenta encargada del área de Trabajo, comunista, ni en el PSOE quieren saber nada del centro. De hecho, el presidente no se cansa de decir a los demás lo que tienen que hacer, pero él no baja los impuestos.
¿Cuánto tiempo va a seguir creyendo Sánchez que los españoles somos tontos y que nos creemos su filfa, su engañifa, de que todo lo que se recauda va directamente a Sanidad, Pensiones y Educación? ¿Cuándo va a dejar el Gobierno más costoso de la Historia de España, el que más dinero se gasta en asesores que no asesoran o asesoran muy mal, de mentirnos para no bajar los impuestos con todo lo que está recaudando con la fiscalidad?
Queda todavía más de un año para agotar la legislatura, pero sí, sería más que recomendable que Sánchez convocara elecciones antes de que todas sus inversiones políticas, es decir, aquellas que solo reportan beneficios en forma de votos al que asigna el dinero público, nos arruine a todos.