Opinión

El cheque escolar

TRIBUNA

José María Méndez | Martes 19 de abril de 2022

No es el caso de insistir en la crítica a los atroces desmanes que intenta perpetrar el actual gobierno de Sánchez en materia escolar. Se han publicado muchos y muy buenos artículos al respecto. Baste recordar la lamentable borrachera legislativa: LODE 1985, LOGSE 1990, LOPEG 1995, LOE 2016, LOMLOE 2020.

De una parte está el odio a la libertad del PSOE y demás partidos de izquierdas. No quieren más libertad que la de tener ellos el poder para manipular a los ciudadanos a su antojo. Garantizar que sean idiotas y se comporten como dóciles borregos. Lo que se consigue quitando la filosofía de la enseñanza media, por ejemplo. Lo esencial es que los ciudadanos no piensen, no vaya a ser que quieran ser libres.

De otra parte está el acomplejamiento y cobardía de los partidos de derechas. Cuando están en el poder, son incapaces de anular toda la anterior legislación socialista en materia educativa. Losantos llamaba a Rajoy “maricomplejines”. Pero no es sólo Rajoy. Son todos los políticos del PP. Nunca actuarán con el arrojo, osadía y determinación de que dan ejemplo los políticos de izquierdas.

El resultado de una izquierda agresiva y una derecha acomplejada ha sido que los que gobiernan deciden el contenido de la enseñanza. Como agudamente señala un autor polaco actual “...el poder real de decisión se ha ido depositando paulatinamente en manos de los funcionarios públicos que, por estar más libres de la influencia potencialmente subversiva de profesores y padres, pueden decidir mejor cómo las mentes de los jóvenes deben ser formadas” (Ryszard Legutko, “Los demonios de la democracia”, Ed. Encuentro 2020. Pag 93). Los políticos se sienten legitimados hoy día a pasar por encima de los padres para legislar lo que debe ser enseñado y lo que debe ser ocultado a los alumnos. Hemos vuelto a la tan denostada Inquisición.

En el tema de la enseñanza obligatoria, tanto el odio a la libertad los políticos de izquierdas como la cobardía para defenderla de los políticos de derechas se superarían de un plumazo, si se instituyera el cheque escolar. Poner en manos de los padres de familia todo el dinero de la educación. Arrebatar a los políticos todo lo que se gasta en educación en todos los presupuestos estatales y autonómicos. El cheque escolar debería incluir, no sólo el gasto de mobiliario, profesores, libros y demás material educativo, sino también el dinero necesario para construir nuevas escuelas o centros educativos.

Entonces la demanda crearía rápidamente su propia oferta. Los que quieran educación pública la tendrán en la medida en que haya gente que la pida. Los que prefieran educación privada la tendrán en la misma proporción. Los que desean que sus hijos estudien en inglés o alemán también tendrán su oportunidad. Los necios que quieran que sus hijos estudien sólo en catalán o en vascuence también recibirán la recompensa a su estulticia. Y así para todos. Todos tendrían a su disposición la oferta

que corresponde a su peso social como grupo.

Y no sólo eso. Los políticos dejarían de adoctrinar a los ciudadanos. El contenido de la enseñanza lo determinarían los padres de familia. Si tuvieran el dinero de la educación en sus manos, fácilmente crearían asociaciones y establecerían procedimientos para decidir lo que hay que enseñar en escuelas y colegios.

El cheque escolar haría realidad el ahora frustrante grito ¡viva la libertad de enseñanza! Lo que tenemos actualmente es sólo odio a la libertad y cobardía para defenderla.

Por desgracia, instaurar el cheque escolar implicará tener enfrente a toda la casta política, tanto de izquierdas como de derechas. Los políticos actuales no están para servir al ciudadano, sino para servirse de él. Se opondrán con todas sus fuerzas. Nunca se resignaran a perder su control manipulador sobre los ciudadanos.

Pero ahora tenemos la ocasión de oro. Ayuso es la primera figura política del PP que parece no estar acomplejada. Gran parte de los madrileños tiene instintiva esperanza en ella. Es casi un milagro. Ayuso da la impresión de ser capaz de esta heroica hazaña en pro de la libertad. Suscita un más que suficiente respaldo social.

La mayoría que apoya a la actual Presidenta de la Comunidad de Madrid podría atreverse a instaurar el cheque escolar en esta Autonomía. Y si lo hiciera, esa enorme conquista social sería defendida luego por los ciudadanos madrileños como algo propio. En lo que atañe a la enseñanza infantil y media, la Consejería de Educación de Madrid tendría sólo dos cometidos. Primero, distribuir el dinero presupuestado para esos dos niveles de enseñanza entre los padres con derecho al cheque escolar. Segundo, vigilar que no haya fraudes en el uso de dicho dinero.

El ejemplo cundiría en las demás Comunidades Autónomas. Y hasta puede que fuera de España, pues el mensaje del cheque escolar tiene alcance universal. Esta es la fugitiva y preciosa ocasión de oro en nuestras manos. ¡Ahora o nunca! El próximo Ayuso/a vendrá dentro de quinientos años. En efecto, el anterior murió en 1505.