AL AIRE LIBRE

CORDÓN SANITARIO AL SECESIONISMO

Luis María ANSON | Martes 26 de abril de 2022
Un espléndido editorial publicado en el diario El Mundo ha coincidido el mismo día con...

Un espléndido editorial publicado en el diario El Mundo ha coincidido el mismo día con mi artículo habitual en La Razón. Afirma el editorial que los verdaderos merecedores del aislamiento político son “aquellos que no solo promovieron un golpe contra la legalidad constitucional, sino que declaran la intención de volverlo a hacer”.

El “cordón sanitario” del que hablan los dirigentes del sanchismo para dejar fuera del juego constitucional a Vox hay que aplicarlo a aquellos que perpetraron una acción secesionista, al margen de la ley y la Constitución. La Monarquía de todos ampara la libertad, incluso de los que propugnan la liquidación de la Constitución, pero siempre dentro de lo que las leyes, derivadas de la voluntad general libremente expresada, establecen y exigen.

Que los dirigentes del proceso secesionista conculcaron la legalidad, quedó claramente dictaminado por el Tribunal Supremo. Tras un juicio ejemplar, los magistrados condenaron por unanimidad a los que habían delinquido, saltándose la ley y atentando contra la seguridad del Estado.

El “cordón sanitario” esta más que justificado para aislar a las agrupaciones separatistas que pretenden la quiebra territorial de España. Como afirmo en mi artículo de hoy en La Razón, Pedro Aragonés, presidente de la Generalidad, tiene ahora el cinismo de acosar a Pedro Sánchez exigiéndole explicaciones y dimisiones por el espionaje al que han sido sometidos los golpistas como si los servicios de inteligencia de las naciones democráticas no tuvieran la obligación de investigar, dentro de la ley, siempre dentro de la ley, a los que perpetran golpes de Estado o acciones terroristas que atenten contra la seguridad constitucional.

El presidente de la Generalidad ha colocado en su punto de mira a Margarita Robles, ministra de Defensa, que ha mantenido siempre un impecable apoyo al CNI y que permanece firme en contra de los que atentan contra la seguridad del Estado. “El problema -se lee en el editorial de El Mundo- es que las cesiones a que obliga el precario equilibrio de poder del Gobierno las paga la igualdad de los españoles”.